Opinión

27F, para no olvidar

Es lamentable que el Gobierno no haya dicho una sola palabra en medio de la conmemoración de los siete años de la catástrofe. Ni un solo de gesto que acompañara a las familias en su dolor. Ningún anuncio sobre mejorar nuestros sistemas de emergencia. Incluso se habría entendido la excusa de no haber hecho nada debido a los aluviones que hoy afectan a algunas regiones del país, pero ni siquiera de eso fueron capaces.

Dicen que a cada uno de los chilenos nos toca vivir en carne propia hasta tres terremotos y, paradójicamente, si tenemos una vida más larga, pueden ser hasta cuatro. Los sismos de gran magnitud que asolan a nuestro país cada 25 o 30 años han contribuido sobremanera a forjar la identidad nacional.

El fuerte movimiento de la tierra -y también del mar- se lleva consigo años de trabajo personal, esfuerzo familiar y, por desgracia, las vidas de seres queridos. Junto con el dolor por las pérdidas humanas y materiales, también deja una estela de humildad, reciedumbre y generosidad. Por eso, no podemos hacer como si hace siete años no hubiera pasado nada.

Todos los que vivimos el 27F podemos decir expresamente dónde o qué estábamos haciendo esa madrugada. Luego del terremoto, vimos cómo las personas conducían a gran velocidad por las calles para llegar pronto a sus hogares o ir a ver a algún familiar; las interminables réplicas; los cortes de electricidad. Las familias nos agrupábamos en torno a una radio a pilas o en el interior de los vehículos para enterarnos de lo que pasaba en el resto de Chile.

Así nos enteramos de que al terremoto se había sumado una devastadora ola que había afectado a un buen número de localidades sureñas, de que numerosos puentes se habían caído, de que había casas derrumbadas y hasta edificios que se tambaleaban. Al final, centenares de muertos y dos millones de damnificados fue el triste saldo de aquella dramática jornada.

Sin embargo, eso no fue lo único que dejó el 27F. A las muertes y destrucción se suman otras huellas imborrables que mostraron lo mejor y lo peor de nuestro país.

Lo mejor: la generosidad de los chilenos, que en pocos días reunieron toneladas de ayuda y millones de pesos destinados a socorrer a nuestros compatriotas más necesitados. El esfuerzo conjunto de nuestros carabineros, bomberos y Fuerzas Armadas, que colaboraron decisivamente para salvar vidas, rescatar heridos y poner orden en medio de una tierra donde, a veces, parecía reinar el “sin Dios ni ley”. El esfuerzo de campañas como “Chile ayuda a Chile” y el proyecto Desafío Levantemos Chile, del recordado Felipe Cubillos, mostraron compromiso y generosidad cuando más se necesitaban. Igualmente pudimos apreciar el espontáneo renacer de la vida comunitaria, donde miles se reencontraron con sus vecinos –forzados por las circunstancias- para defender sus hogares y ayudar a sus familias.

Lo peor: que como “la ocasión hace al ladrón”, estos no encontraron nada mejor que aprovecharse de los apagones y del miedo para robar hogares y saquear comercios. En medio de la catástrofe, el trabajo de miles de funcionarios públicos a lo largo del país fue opacado por el gravísimo error de la administración de Bachelet al retirar la alarma de tsunami, lo que causó pérdidas humanas.

El 27F marcó a fuego la vida de miles de chilenos. Es natural que quienes tuvimos la suerte de no sufrir pérdidas humanas o materiales tengamos la tentación de olvidar lo que pasó y, con ello, el dolor de muchos compatriotas. Eso no nos puede ocurrir. Tampoco pueden caer en esta tentación nuestras autoridades, mucho menos la administración de la Presidenta Bachelet.

Por eso es lamentable que el Gobierno no haya dicho una sola palabra en medio de la conmemoración de los siete años de la catástrofe. Ni un solo de gesto que acompañara a las familias en su dolor. Ningún anuncio sobre mejorar nuestros sistemas de emergencia. Incluso se habría entendido la excusa de no haber hecho nada debido a los aluviones que hoy afectan a algunas regiones del país, pero ni siquiera de eso fueron capaces.

Julio Isamit, coordinador general de Republicanos

Fuente: ellibero.cl

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