Opinión

Casos de Acoso

Actualmente se han dado a conocer por la prensa numerosas denuncias por casos de acoso sexual, denuncias que han afectado transversalmente a nuestra sociedad, desde la farándula hasta organismos estatales revestidos de una especial solemnidad, como son los tribunales de justicia. Esto atiende a una creciente comprensión de que el trabajador es persona, y por ende su dignidad, su honra, y demás derechos inherentes a su calidad de tal, ingresan con él al lugar de trabajo, son inescindibles, dejando de lado la concepción que entendía que el trabajador abandonaba sus derechos como persona  en la puerta de ingreso al trabajo.

Una máxima que inspira al derecho laboral es que las  relaciones  laborales  deberán siempre fundarse en  un trato  compatible con la dignidad de la  persona, siendo contrario a la dignidad inherente a toda persona, el acoso sexual, entendiéndose por tal el que una persona  realice  en  forma  indebida,  por  cualquier  medio,  requerimientos  de  carácter  sexual,  no  consentidos  por  quien  los  recibe  y  que  amenacen  o  perjudiquen  su  situación  laboral  o  sus  oportunidades  en  el  empleo. El acoso sexual, término acuñado recientemente,  que describe una conducta de antigua data, es una conducta que atenta contra la dignidad y libertad sexual de la persona, ejercida por quien se encuentra en posición de superioridad, y aprovechándose de ella, para efectuar actos de connotación sexual desagradables y ofensivos para la persona que los sufre. La Convención para la eliminación de todas las formas de discriminación contra las Mujeres, expresa que el hostigamiento sexual incluye conductas de tono sexual tal como contactos físicos e insinuaciones, observaciones de tipo sexual, exhibición de pornografía y exigencias sexuales, ya sean verbales o de hecho. De esta manera las conductas de acoso sexual no solamente comprenden abusos físicos o tocaciones, sino que también insinuaciones verbales, gestos u otros comportamientos de tono sexual que sean desagradables y ofensivos para la persona, que afecten su normal desarrollo en el trabajo, y que en definitiva puedan anularla, esto es, generar un estado de angustia tal en la persona, que vea afectada su integridad psíquica, y por ende su capacidad de trabajo.

Lamentablemente son muchas las personas que son víctimas  de acoso sexual en el trabajo, ya sea que vean condicionadas la promoción o incluso la permanencia en el empleo a acceder a comportamientos de connotación sexual, o sometidas a un ambiente laboral hostil en el que la conducta se despliega como medio de intimidación o humillación de la víctima.

No cabe duda que estamos frente a un cambio de paradigma en las relaciones laborales, avanzándose hacia la igualdad y respeto de los  derechos de los trabajadores, en que se entienden proscritas aquellas conductas que atenten contra la dignidad del trabajador, quien nunca pierde el ropaje de persona, que afecten su desarrollo, lo cual se condice además con la función social del trabajo, que mira al crecimiento  del trabajador, no a su anulación.

 

 

CLAUDIO CUSACOVICH VASQUEZ

ABOGADO LABORALISTA.

 

 

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