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Claudio Bravo: “Desde luego que hago una autocrítica”

El arquero, hoy en Manchester City, se refiere a su ausencia en el primer llamado de Reinaldo Rueda para los amistosos ante Suecia y Dinamarca disputados en marzo.

Claudio Bravo no estuvo presente en el primer llamado de Reinaldo Rueda para enfrentar los primeros partidos del colombiano al mando de la selección.

Ante esto, Bravo realiza una autocrítica de sus dichos y asegura de que no se margina de la Roja.

“No he renunciado a la selección. Sí pedí que no me convocaran para estos dos partidos”, explica Bravo a revista Qué Pasa a través de un correo electrónico, medio por el cual se realizó la entrevista.

“Desde luego que hago una autocrítica, pero creo que hablo desde la sinceridad y el deseo de mejorar. Hoy estoy jugando muy pocos partidos en el año, por lo que le asigno aun mayor importancia al entrenamiento. Es mi obligación profesional buscar una mejor calidad de trabajo diario. Si la forma de expresar mis ideas no cayó bien, entiendo la molestia de la gente”, asegura. “Sin embargo, lo que busco es plantear y aclarar ciertos temas. Creo que muchas veces nos falta discutir y decir las cosas de una manera directa, con respeto y altura de miras. Espero que todo mejore, porque al final la selección representa a muchas más personas que los que jugamos o dirigen el fútbol chileno”, agrega.

Además dice que no se sintió presionado por Rueda al referirse a él como capitán. “El nombramiento fue un acto voluntario por parte de cada miembro del plantel y mi aceptación del rol de capitán también fue absolutamente espontánea”.

También tocó el tema de la relación de los jugadores con la directiva de la ANFP, en especial con su presidente, Arturo Salah.

“Nuestro contacto con cualquier presidente de la ANFP se reduce a nuestra estadía en Pinto Durán, no tenemos mayor relación saliendo de Chile. Generalmente, hay dirigentes con distintas personalidades y algunos son más cercanos que otros, pero no nos influye en nada, simplemente nos da una base para relacionarnos de mejor manera. Con Arturo Salah no he tenido contacto desde el último partido que jugamos en Brasil”, confiesa.

Por otro lado, cuenta por qué insistió con la inclusión de Julio Rodríguez, preparador de arqueros, en el cuerpo técnico de la Roja. “Julio es un gran profesional, una persona que puede sacar mucho rendimiento a los arqueros de proyección pensando en el futuro de nuestra selección”. A su vez explica que “jamás he querido pasar a llevar a otras personas, lamento que este tema tomara otro matiz, simplemente quise colaborar para hacer crecer nuestra selección”.

El próximo mes de junio comienza la Copa del Mundo de Rusia 2018, competencia a la que Chile no pudo clasificar. Según cuenta Bravo, esto se dio porque “creo que fallamos todos: jugadores, dirigentes, cuerpo técnico. Ahora bien, en qué grado falló cada uno y qué cuota de responsabilidad asumimos con autocrítica es un ejercicio clave. En el fútbol, como en cualquier actividad, fallar es una posibilidad, el negarse a reconocer que se fracasó no nos ayuda a crecer como equipo, como selección o como país, ser autocrítico no es señal de debilidad, es un ejercicio que a todos nos viene bien para mejorar. Fallar y errar está permitido en la vida, el tema es usar ese fracaso para crecer, no para retroceder”.

“No clasificar dolió mucho, fue muy fuerte el asumir que se nos había ido de las manos una oportunidad única, un hito que iba a trascender para muchas generaciones. El fútbol es demasiado relevante en muchos países y nosotros debemos hacernos responsables de no haberle dado un triunfo a nuestro país, que obviamente iba a generar entusiasmo, confianza en el futuro y un ambiente de alegría en las personas. Creo que cuando comience el Mundial sentiremos con más fuerza la pena de no haber conseguido la clasificación”, agrega.

En tanto al recambio, señala que “Chile tiene talento en cada generación; sin embargo, necesitamos mejorar el nivel de exigencia en todas las áreas: desde la organización y calidad de los torneos hasta las normativas que se refieren a las divisiones menores, los cupos de extranjeros y los criterios de trabajo para cada área del fútbol chileno. Habrá selección chilena siempre, por muchos años más, pero el éxito no pasa sólo por los jugadores, pasa por tener un proyecto de país para este objetivo, tener una idea clara de cómo jugamos, qué jugadores queremos formar, cómo nos relacionamos entre nosotros y con el fútbol mundial”.

Esto último sería posible de realizar con “un plan moderno para nuestro fútbol” en la que “los jóvenes deben tener su espacio en la alta competencia, nuestra generación en poco tiempo más termina, por tanto, es responsabilidad de los clubes y seleccionadores nacionales generar ese acuerdo nacional de trabajo que tenga sentido para todos, que permita tener una mixtura entre el éxito deportivo individual del jugador y el institucional del club o selección”.

A su vez, Claduio Bravo es crítico del modo en el que se han ocupado los dineros ganados en los años de éxito. “Lo que sí tengo claro es que hasta ahora los años de éxito de esta selección chilena no se ven reflejados en un plan de crecimiento, en un plan con proyección a 10 o 20 años. Puedo decir, con propiedad, que la evolución de nuestro fútbol, en términos de estructura y de infraestructura, no tiene relación con los éxitos deportivos que se han obtenido. Pinto Durán no tiene las condiciones propias para una selección que ha ganado dos copas América, las selecciones menores no cuentan con una cancha con medidas oficiales para entrenar en el Complejo Fernando Riera… Así, son muchas las cosas que podrían haber mejorado en beneficio del fútbol chileno. Creo que todos los que trabajamos en el fútbol chileno compartimos esta opinión y es fundamental que esta situación cambie, por eso es tan importante que todos contribuyamos con nuestra parte a ese cambio”.

Uno de los mejores ejemplos es lo conseguido por la selección de Inglaterra, la cual ocupa como referencia. “En los últimos procesos de selecciones menores los resultados han sido malos, pero creo que esto no obedece a que la generación actual o pasada sea mala o a si un DT hizo mal un cambio en determinado momento. A mi juicio, lo que influye en que un proyecto triunfe o no se es que haya una cabeza visible que dicte las pautas del fútbol chileno, en donde esté clara la idea de crecimiento del fútbol nacional. Debe existir un diseño de éxito, que luego debe ser ejecutado por profesionales de área que dediquen el 100% de su vida profesional a esta actividad. La federación inglesa de fútbol tardó 11 años en terminar de implementar el proyecto England DNA y hoy son campeones mundiales sub-17 y sub-20. Ese es un ejemplo a seguir”.

FUENTE: LA TERCERA.

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