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Colo Colo da un paso para pasar a cuartos de final de la Copa Libertadores

Los albos se imponen por 1-0 en la ida por los octavos de final de la Copa Libertadores. El equipo de Tapia fue muy superior y mereció una diferencia mayor de cara a la revancha del 29 de agosto.

La mejor versión de Colo Colo. La mejor cara del monarca del fútbol chileno. El partido que tanto preparó Héctor Tapia, por el que tantas críticas tragó, terminó con un triunfo para el dueño casa por 1-0. Y debió ser mayor la diferencia, mucho más amplia. Corinthians, el coloso brasileño, fue totalmente dominado en la ida de los octavos de final de la Libertadores.

Si el Cacique jugara siempre como lo hizo el primer tiempo, probablemente no estaría persiguiendo a Universidad Católica y Universidad de Concepción. De seguro ellos estarían nueve puntos atrás y no al revés. Los 45 minutos iniciales fueron lo mejor que ha exhibido el conjunto popular en la Copa Libertadores 2018. Con Óscar Opazo pasando con frecuencia y claridad, con Carlos Carmona entregando el equilibrio, con un Valdivia inteligente, con Barrios y Paredes enchufados y solidarios. Todos con nota de buena hacia arriba, especialmente por la envergadura del rival, nada menos que el campeón de Brasil.

Colo Colo realizó un partido serio, como exige el escenario copero. Con una línea de tres sorpresiva, pero bien parada. Con la intensidad que pide un choque contra el club más poderoso de América (según la revista Forbes). Lo que no significa que los albos hayan sido una tromba. Porque hasta las 28 minutos, el partido estaba muy estrecho, con mucho roce en el medio y escasas llegadas en ambos arcos.

Hasta que los pupilos de Tapia se encontraron con 10 minutos brillantes, con tres opciones claras. La tercera, además, exitosa, porque el remate de Barrios (centro de Opazo) generó el rebote que le quedó servido a Carmona para anotar el 1-0. Festejo furibundo en Macul, merecido. Una bofetada para los incrédulos y críticos.

¿Y Orión? Casi sin trabajo, tónica que se mantuvo en el complemento. Los albos siguieron en control del partido, más todavía después de la expulsión de Gabriel. Tapia, inteligente, sacó a Opazo porque tenía amarilla y mandó a Fierro a la cancha. No quería riesgos, aunque eso significó perder explosión por la derecha. Aún así, el Pistolero sacó un centro que Danilo Avelar bloqueó con la mano. Era penal evidente y fue imperdonable que el colombiano Roldán no lo haya cobrado.

El horror del árbitro penó. Como también el gol que se comió Damián Pérez a los 87’. A esa altura, Colo Colo ya sentía el trajín. El cansancio de jugar a otro ritmo. Y Cássio, además, le quitó el gol a Barrios en el filo. Era el 2-0, la tranquilidad para la revancha del 29 de agosto en Sao Paulo. El resultado justo, también. Porque el Cacique fue muy superior, como pocos anticipaban. Porque los albos merecían mejor suerte, porque el triunfo debió ser brillante y solo se quedó en la mínima. Habrá que ver si alcanza para la vuelta, donde un gol de los albos valdría oro.

 

FUENTE: LA TERCERA

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