Región

CONAF de Biobío y Ñuble celebraron a sus guardaparques en su Día Nacional

Se reconoció la abnegada labor que cumplen en las siete áreas silvestres protegidas que administra la Corporación en ambas regiones.

Con la premiación al equipo de guardaparques de la Reserva Nacional Isla Mocha, por su compromiso con la conservación de las especies que allí habitan, en especial de la fardela blanca, la Corporación Nacional Forestal (CONAF) celebró este mediodía, en Los Ángeles, el Día Nacional del Guardaparque.

La ceremonia oficial, que estuvo encabezada por el director regional de la Corporación, Juan Carlo Hinojosa, contó con la presencia de los guardaparques de las Reservas Nacionales Nonguén, Isla Mocha, Ralco y Altos de Pemehue, y del Parque Nacional Laguna del Laja. Además, participaron los guardaparques de las áreas silvestres de la Región de Ñuble, esto es Reserva Nacional Los Huemules del Niblinto y Reserva Nacional Ñuble, acompañados por su director regional, Domingo González.

En la oportunidad, Juan Carlo Hinojosa, reconoció el trabajo de los guardaparques, quienes trabajan en pro de la conservación del patrimonio natural y cultural que albergan las siete unidades que componen el Sistema Nacional de Áreas Silvestres Protegidas (SNASPE). “El trabajo que los guardaparques realizan es sumamente importante para nosotros como Corporación; una labor que beneficia directamente a todos quienes nos visitan y que es la protección del patrimonio natural de toda la región, donde se cuida la flora y la fauna, y en donde velamos por el desarrollo natural que tienen en su interior, y que sin duda será valorado por las futuras generaciones. Los guardaparques son los guardianes, son quienes guían a los visitantes que llegan a las áreas silvestres, y que muestran todo el potencial que ellas tienen”, manifestó.

Durante el acto de conmemoración, se destacó al guardaparque de la Reserva Nacional Ralco, Vicente Sotomayor, quien siguiendo la senda de su padre, el cual por más de treinta años fue guardaparque de esa misma unidad, sintió la misma vocación. Sotomayor no pudo estar presente en la ceremonia, y su reconocimiento fue recibido por el jefe provincial (s) de Conaf Biobío, Ramón Vallejos.

También se reconoció al  equipo de la Reserva Nacional Isla Mocha, por su compromiso con la conservación de las distintas especies que se encuentran en el lugar. En ese sentido, el director regional de Conaf, señaló que “estos guardaparques cumplen un rol fundamental en este lugar, ya que como recordaremos hace unos meses tuvimos algunas complicaciones respecto a una caza de varios ejemplares de fardela blanca, especie que se encuentra declarada en peligro de extinción, y en donde la isla pasa a ser un núcleo importante para su conservación”.

Francisco Astete, uno de los guardaparques destacados de la Reserva Nacional Isla Mocha, se mostró agradecido por este reconocimiento, “el cual refleja el cariño que se le tiene a la isla y a lo que se desarrolla dentro de ella, en donde además los guardaparques pertenecemos a la misma isla. Y es por lo mismo que nos sentimos con una tremenda responsabilidad hacia ella, en cuidarla e investigarla, y seguir adelante en el trabajo que realizamos junto a todo el equipo”.

Por su parte, el director regional de Conaf Ñuble, Domingo González, manifestó que en conmemoraciones anteriores se ha destacado al equipo de la Reserva Nacional Ñuble, sobre todo en lo que respecta a las labores de conservación del huemul. Y en lo que considera a lo que se viene en materia de gestión en el marco de la nueva región, el directivo dijo que “uno de nuestros principales desafíos es cómo podemos poner a las áreas silvestres que administramos en la región para que sean más cercanas a las personas, y en ese sentido uno de los puntos importantes es poder mejorar los accesos hacia la Reserva Nacional Ñuble y mejorar también las instalaciones para recibir a nuestros visitantes de la mejor forma posible”.

Finalmente, el representante del Consejo Regional de Guardaparques, Juan Iraira, valoró que exista una instancia a nivel nacional para destacar el trabajo que realizan sus pares. “Y es que como dijo alguna vez un colega más antiguo, el ser guardaparque más que un trabajo es una forma de vida. Una vida en la que adoptamos un compromiso con la naturaleza, y en donde el apoyo de nuestras familias es fundamental cuando se está lejos de casa; sin ellos no podríamos dedicarnos con tanta abnegación a esta labor”, precisó.

Iraira agregó que el trabajo de guardaparque nace de una motivación profunda, “en donde lo que nos mueve es la conservación y el cuidado de la naturaleza. Pero también hay ocasiones en que nos sentimos tristes cuando llegan visitantes que no cuidan mucho el entorno, por lo que nosotros intentamos guiarlos y educarlos, de modo que entiendan que todo este patrimonio, que con mucho esfuerzo cuidamos, es un legado para nuestros hijos”.

Las regiones del Biobío y Ñuble cuentan con dieciocho guardaparques, los cuales en temporada de mayor afluencia de público se complementan con personal transitorio, especialmente en las áreas silvestres con mayor visitación.

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