Opinión

Democracia, Paz, Crecimiento y Gobernabilidad

 

Chile capturado por la indigencia y la precariedad intelectual de una clase política simple y ramplona, por un puñado de vociferantes de discursos adornados de consignas, monsergas y slogans, carentes de compromiso democrático y despectivos con las vías institucionales, como mecanismo para impulsar sus agendas y una ciudadanía individualista carente de compromiso cívico y acostumbrada a desentenderse de los asuntos públicos, hacen las condiciones para un estallido descontrolado y que pasa cada día más desde una posible oportunidad para hacer cambios y correcciones, simplemente a la derivada de la disyuntiva que conduce a la precariedad, al sub desarrollo y la pobreza.

Las oportunidades se van agotando y si no superamos el odio y la violencia, si no subimos el nivel al debate y si no comenzamos a dotarlo de contenidos serios y seguimos prefiriendo la barricada, el despeñadero se acerca cada día más.

Los discursos de factura totalitaria, del igualitarismo uniformador que tiende a la reducción de las libertades travestido en monserga, que no reconoce la dignidad humana, ni siquiera en la libertad de pensamiento y expresión, que prolifera un sector de la izquierda anacrónica sin proyecto que ofrecer a Chile más allá de sus titulares verborreicos y de rimbombancias propagandísticas, lleva a las naciones por el derrotero de la miseria moral, material, intelectual y espiritual.

No hay extremos normalizadores de lenguajes de odio que hagan posible el fortalecimiento del tejido social, no hay caminos posibles al desarrollo desde la polarización, es hora de la sensatez y de comprender que los ideales de democracia y de paz no son transables, para países que aspiran a la cohesión y la paz, para el desarrollo.

O comenzamos a pensar desde la gobernabilidad, la paz y los causes institucionales un Chile posible construido sobre las bases de lo que ha avanzado y soltamos los atávicos discursos de carga ideológica carentes de  miradas más desinteresadas en los gustitos menores y comenzamos a recuperar los valores republicanos, para construir un derrotero común o habremos de oler, saber y masticar la pobreza y la miseria que otros pueblos que prefirieron el populismo ya bien  conocen.

A reaccionar y comprometerse, no cabe más neutralidad, a subir el volumen a las voces de la gobernabilidad y dejar de construir la agenda pública en torno al bullicio, no podemos pretender dar gobierno si no es sobre la base de contenidos debatidos con altura, estudiados y acabados, un poco más de indicadores y variables y un poco menos de intuición, son el camino para avanzar hacia desarrollo y un Chile más justo y posible.

Con IMACEC negativo de -3,4%, con desempleo, creciente, con una fuerte presión inflacionaria y en un clima de incerteza jurídica  e incertidumbre en el mañana un chile que reduzca la pobreza y las desigualdades arbitrarias y que piense con meridiano optimismo el futuro simplemente no es viable.

 

Un clima democrático de dialogo fecundo, basado en los contenidos, las certezas, para impulsar la inversión y la producción, una agenda que estimule el crecimiento como un medio insustituible y una justa y con sentido social de la riqueza  son el camino apto para hacer posible el Chile que quieren los que marcharon un día por justas demandas sociales de justicia y dignidad.

 

Augusto Parra Ahumada

Presidente de la Fundación República en Marcha

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