Economía

El acuerdo que busca inclinar el eje económico de la tierra hacia el Pacífico

EEUU, Japón, Australia, Canadá, Chile y otras siete economías cerraron esta semana la negociación del Acuerdo de Asociación Transpacífico (TPP). En principio, su firma podría ser en enero, pero su vigencia dependerá de lo que digan los Congresos, en particular, el estadounidense.

El lunes, el mundo vio surgir un nuevo polo. Tras cinco años de negociaciones, 12 países de tres continentes cerraron el  Acuerdo de Asociación Transpacífico, o TPP por su sigla en ingles; el pacto económico más importante desde 1993, cuando Estados Unidos, Canadá y México firmaron el Tratado Norteamericano de Libre Comercio (Nafta).

El nuevo bloque estratégico concentra el 40% de la economía mundial e igual porcentaje de las inversiones y más de  25% del comercio internacional. De hecho, reúne a dos de las tres economías más grandes del mundo, EE.UU. y Japón (ver infografía).

En su génesis, la idea se remonta a 2005, cuando Chile, Nueva Zelandia, Singapur y Brunei suscribieron el P4, el primer acuerdo de asociación económica tricontinental. EEU.U. se integró a las conversaciones en 2008, cuando el presidente Barack Obama decidió convertirlo en una de las prioridades de su mandato para proteger los intereses estadounidenses frente al empoderamiento de China.

La última ronda de trabajo comenzó el 23 de septiembre en Atlanta, EE.UU., luego de que en agosto se hablara de un posible congelamiento del proceso ante discrepancias en el sector automotriz.

A modo de anécdota, uno de los negociadores chilenos comenta que los japoneses llegaron a esta última fase con una delegación de 120 personas, mientras los representantes chilenos apenas bordeaban la docena. “Había mucha gente que a lo largo del proceso negoció más de un capítulo o cubrió más de un tema (…) Muchas veces el mismo día teníamos dos capítulos al mismo tiempo. A veces pedíamos que no coincidieran”, recuerda uno de los enviados locales.

En total, hubo 40 sesiones de trabajo. Sin embargo, el proceso aún no ha concluido y hoy se revisa su redacción legal, donde podrían surgir nuevas diferencias. Con todo, se espera que la firma sea en enero del año entrante. Mientras, EE.UU. debe publicar el detalle del acuerdo y dejarlo en consulta del Congreso.

Tras la rúbrica de los mandatarios, el TPP fija un plazo de dos años para que su contenido sea ratificado en los Congresos.  Una de sus cláusulas estipula que solo entrará en vigencia cuando se apruebe en los países que representen un 85% del PIB total de los 12, lo que deja su materialización prácticamente en manos de EE.UU. Esto abre nuevos riesgos, ya que el contenido del pacto ha generado rechazo no sólo entre los republicanos, si no que también en algunos demócratas como la precandidata a la Presidencia, Hillary Clinton.

En total, son 30 capítulos que establecen, entre otras cosas, un nuevo marco arancelario que afecta a  industrias como la farmacéutica, la automovilística o la textil, establece estándares laborales y regulaciones medioambientales.

 

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