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El cazatalentos de Europa: “Del chileno lo que te hace sospechar es el ritmo; ahí no se juega a la misma velocidad”

Es uno de los mejores cazatalentos de Europa, un descubridor de buenos futbolistas que importa al Sevilla y luego traspasa al mejor postor. También pesca en el fútbol chileno. Éstos son sus secretos.

Es el Rey Midas del fútbol europeo. O, como mínimo, uno de ellos. Una etiqueta que, sin embargo, no le molesta a Ramón Rodríguez, Monchi (San Fernando, Cádiz, 1968), el director deportivo del Sevilla, el arquero que hace 25 años compartió vestuario con Zamorano en el Sánchez PIzjuán, también con Maradona. Llegó por casualidad tras terminar la carrera de abogado. Desde entonces, no apaga el teléfono ni en una sala de cine. Él dice que jamás ha visto “aplaudir en un campo  de fútbol a una cuenta de negocio”, pero la realidad es que en estos 15 años de director deportivo, el Sevilla, su Sevilla, ha sido el club que más plusvalías ha obtenido en la compra y venta de jugadores. También ha cazado en Chile. Ahora pujó por Isla, sin éxito, pero no quiere hablar del tema.

Le voy a pedir que en esta entrevista viaje a Santiago, ponga su cerebro allá.

Ok, sí, encantado, no hay problema.

Allí se encuentran cientos de futbolistas chilenos que, al menos, antes se quejaban de que ellos no son tan reconocidos en Europa. ¿Qué razón de ser tiene eso?

Mucha, porque tienen razón. Ha sido así siempre. No se puede vivir de espaldas a la realidad. No se trata de engañar a nadie. Pero la repercusión mediática que tiene el campeonato chileno nunca ha sido la del argentino o la del brasileño y, claro, todo eso después está en el precio.

¿Qué le queda por encontrar al Rey Midas en Chile?

Siempre, en todos los mercados siempre aspiro a encontrar a ese futbolista semidesconocido al que le veamos algo, que nos diga algo diferente y que alimente todo nuestro trabajo. De hecho, en nuestra dirección deportiva existe una persona especializada en el fútbol chileno y no renunciamos a encontrarlo. Siempre hay que buscarlo.

Si ha de ser semidesconocido, ¿no le vale entonces ninguno de los futbolistas de La Roja que han ganado la Copa de América?

Sí, a mí claro que me valen y al Sevilla también, pero hay que ser realistas antes y ahora; el hecho de que Chile haya ganado la Copa América no ha descubierto nada que no supiésemos; antes de hacerlo ya era una selección de referencia en Europa y la prueba es que la mayoría de sus futbolistas juegan en Europa. Eso es algo indiscutible.

Seguimos en Santiago, no se olvide. ¿Qué ventajas tiene un jugador que pueda contar acá?

Siempre tendrá algo de especial. Eso no se lo puede quitar nadie. Primero por el idioma que sabes que, como mínimo, te facilitará la capacidad de adaptación, y eso en un mundo como el del fútbol es decir mucho, demasiado. Pero en segundo lugar es que sabes que te llevan a un tipo competitivo, con ese hambre, del que lo que más te hace sospechar puede ser el ritmo. Siempre te queda esa duda, porque en Chile no se juega a la misma velocidad que aquí.

¿Quizá por eso Bryan Ravello no triunfó en el Sevilla?

No, no hay que ser tan drástico. Quizá es verdad que Bryan levantó mucha expectativa y se esperaba tanto… Pero nosotros le avisamos, no le engañamos, de que debía dar ese salto que diferencia al buen futbolista del futbolista de élite. Y por la razón que fuese no lo ha dado.

¿Ha tirado la toalla con él?

Al contrario. Todavía es joven. Todavía tiene un margen enorme para crecer  y tiene posibilidades, talento, tren inferior, manejo de pelota. Y todos deseamos que ahora en el Santos Laguna de México pueda hacerlo. Pero ahora mismo no garantizaba el nivel que necesita el Sevilla.

Ravello invita a echar de menos a Medel en Sevilla. ¿Todavía lo echan de menos?

No, no, no me equivoque. Tanto como echar de menos, no. Es verdad que aquí dio dos años y medio muy buenos y que si te dan a elegir en tu equipo siempre pedirías a un futbolista como Gary. Pero echar de menos a un futbolista implica otras cosas, implica que no estás satisfecho con los que tienes y nosotros sí lo estamos.

 ¿Puede estar satisfecho un hombre como usted las 24 horas del día pegado al fútbol, al teléfono, a la negociación?

A veces, es verdad que echo de menos más pausa para reflexionar. Pero me he acostumbrado a tomar decisiones a este ritmo y a diferenciar la importancia de las cosas, no me queda otra. Algún día, sobre todo ahora que estamos en temporada alta, no me vendría mal parar.

¿Y por qué no para?

Porque mi vida es como la del conductor que va a 120 kilómetros por hora y tiene que tomar una decisión. Si fuese a 60 está claro que tomaría esa decisión con más detenimiento. Pero si quiere llegar a la hora a destino no le queda otro remedio que seguir así. A mí me pasa igual.

Una respuesta así también corresponde a un hombre como Sampaoli. ¿Hay algún nexo de unión entre ustedes?

No, que yo sepa, al menos nada que no sea el trabajo.

¿Y qué es el trabajo?

Al final, lo que pasa en el fútbol es el triunfo del trabajo y de las horas, no le quepa la menor duda. Mire, yo pregunto a gente que trabaja mano a mano con Sampaoli por este hombre y todos me dicen lo mismo: “ese hombre es un obsesionado del trabajo”. Y después cuando veo a la selección chilena no me extraña nada, porque ésa no es una selección al uso.

Naturalmente, ha ganado la Copa de América.

Pero yo no me refiero a un resultado. Me refiero a su rigor táctico. Eso es extraño en una selección donde hay tan pocos días para el trabajo, para la práctica conjunta. Sin embargo, ves a Chile y te parece que ves a un club, la manera en la que ha jugado toda la Copa de América, no sólo la final, y el hombre que lo ha logrado  es Sampaoli, ¿por qué?, me parece que es porque disfruta trabajando y entonces es posible que sí, que le pase lo que a mí.

¿En su agenda podría figurar un hombre como Vidal?

De hecho, estaba y ha estado. Nosotros le seguíamos, incluso, cuando estaba en Alemania. ¿Quién no desearía a un hombre con esa calidad técnica, con esa llegada a gol, con esa capacidad para interpretar el fútbol? Pero desde el primer momento fuimos realistas. Vimos que no estaba a nuestro alcance. No tenía sentido pensar en él.

Sin embargo, esta vez le preguntaba por el personaje, no sólo por el futbolista. 

Sí, sí, ya imaginaba. Pero yo prefiero pensar que todo el mundo tiene derecho a cometer errores. Y si luego logra dar una explicación convincente… Y me parece que Vidal lo ha intentado.

Su primer contacto con el fútbol chileno fue Iván Zamorano.

¿Cómo voy a olvidarlo? Mi primera temporada en el Sevilla coincidió con él, que venía del St. Gallen suizo. Teníamos casi la misma edad, la temporada 90-91 y claro que me acuerdo. Porque de ese semidesconocido, que entonces era Zamorano, aprendí lo que todavía no he olvidado.

¿Qué fue si se puede saber?

Es más, le diría que Zamorano podría hasta resumir todo el esplendor actual del fútbol chileno. Un delantero que entonces no se rendía ante nada. Su primera costumbre era la de competir y la de convencerse de que lo podía hacer tan bien como los demás. Tenía un espíritu, ese espíritu que ahora vemos en la selección de Sampaoli… La diferencia es que, al fin, le acompañaron los resultados y Zamorano no cogió esa época.

Dicho esto, ya puede abandonar Santiago, amigo. 

Abandonar, abandonar, no se abandona nunca. Una dirección deportiva siempre debe estar en todos los sitios, tener ojos en todos los lugares.

 

Fuente: La Tercera.

 

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