Política

Enrique Correa dice que es “muy amigo” de Peñailillo y que todo lo que hizo el ex ministro a través de empresa de Martelli “tuvo un sentido político”

Considera una “infamia” las acusaciones del supuesto “enriquecimiento personal” del ex titular del Interor y se mostró confiado en que al momento de enfrentar a la justicia por el caso SQM, donde será defendido por los abogados Gabriel Zaliasnik y Jorge Bofill, logrará demostrar que “no ha cometido delito alguno”.

“Los hechos mismos van a demostrar que no cometió delito alguno y la vida va a demostrar que todo lo que hizo tuvo un sentido político y no personal”. La afirmación la hizo el ex ministro y lobbista Enrique Correa, para referirse al ex titular del Interior Rodrigo Peñailillo, quien es uno de los imputados por la Fiscalía por los delitos tributarios cometidos en el marco del caso SQM, y quien aparece como una pieza clave de la denominada precampaña de Michelle Bachelet.

En una entrevista publicada este sábado en el diario El Mercurio, Correa afirmó que con Peñailillo mantiene una gran amistad, que efectivamente se reúne con él de manera cotidiana, y de manera indirecta confirmó que es efectiva la versión respecto a que había sostenido un encuentro con él junto al abogado Gabriel Zaliasnik, quien se hará cargo de su defensa junto a Jorge Bofill.

“Somos muy amigos”, dijo, enfatizando que por la misma razón “le voy a ayudar en todo lo que necesite”. Al mismo tiempo, lo describió como “una persona con una honestidad y una probidad a toda prueba, como dijo el ex presidente (Ricardo) Lagos. Rodrigo fue un hombre honesto, colaborador, leal, un amigo fiel y un político de mucho futuro”.

“Razón política”

El dueño de Imaginacción no dudó en calificar como una “infamia” las versiones que acusan a Peñailillo de enriquecimiento personal. “Es simplemente una infamia que va a obligar la revisión de más de alguna conciencia que la ha difundido. No tienen ninguna base”, afirmó.

Y también prefirió no ahondar en las dudas sobre la autenticidad de los informes que el ex ministro habría elaborado para la sociedad Asesorías y Negocios de Giorgio Martelli, que generaron una polémica que antecedió su salida de Interior.

“Los informes existieron y él los mostró en algún momento, pero creo que esa no es la discusión ahora. Yo tengo dos impresiones: una es que todo lo que Rodrigo hizo antes de ser ministro tuvo un sentido político y no personal. En segundo lugar, naturalmente que el Ministerio Público deberá investigar todo lo que estime necesario, pero a corto andar se va a demostrar que Rodrigo Peñailillo no ha cometido alguno”, subrayó.

Y consultado nuevamente sobre la sensación de que los documentos sólo eran la justificación para recaudar platas para financiar actividades políticas, Enrique Correa dijo que no había que perder de vista que, efectivamente la “razón principal” para elaborarlos “era política”.

“Entiendo que entregará los informes al fiscal cuando corresponda. La calidad o no de esos informes no son un asunto que pueda examinar la justicia. Con motivo del caso de Patricio de Gregorio, la Corte Suprema dictaminó que bastaba presentar un trabajo para justificar un honorario y no correspondía a los tribunales buscar la calidad o no de esos trabajos”.

Finalmente, se refirió al las críticas que ha recibido el trabajo en el gobierno de la dupla que conformó Peñailillo con el ex ministro de Hacienda Alberto Arenas. Su diagnóstico es que ambos “probablemente tuvieron que hacerse cargo de un cierto espíritu refundacional que de alguna manera dominó la agenda el año pasado y que naturalmente constituyó un error de proporciones, porque refundar sobre la base de una experiencia exitosa de la coalición de la que son herederos no tiene sentido. Más allá de la dupla, todos los gobiernos de la Concertación o de la Nueva Mayoría que van a venir tienen que tener en cuenta siempre dos cosas: tomar distancia de cualquier tesis refundacional porque lo que más conviene a la centroizquierda es la continuidad de sus éxitos y no la ruptura con ellos”.

“Y en segundo lugar, evitar recaer en una lectura equivocada de la sociedad. Muchos de los discursos del 2014 tuvieron que ver con la ilusión de que la sociedad había girado a la izquierda cuando en rigor la sociedad se había transformado en una sociedad de clase media socialmente exigente y políticamente moderada”, concluyó.

 

Fuente: El Mostrador.

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