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Especialistas ponen en duda promesa del ministro Valdés de que economía repuntará 3% a fin de año

Durante los cuatro primeros meses de este año el PIB ha subido apenas 0,1%, y el Banco Central volvió a bajar las expectativas de crecimiento para este año.

El Imacec de abril de 0,1%, dado a conocer ayer, volvió a poner el foco en la aguda desaceleración que ha acompañado, como una sombra, los cuatro años de gobierno de la Presidenta Michelle Bachelet.

Esa cifra, además, es lo que ha crecido la economía entre enero y abril. Lo que termina de sepultar las promesas de “brotes verdes” que hizo el Ejecutivo hace tres años y que nunca germinaron.

Al contrario, desde 2014 el PIB chileno ha avanzado 1,8% en promedio por año, la cifra más baja de los cuatro años de administración de la Mandataria, quien también ostenta el récord anterior en 2009, cuando la economía cayó en recesión por la crisis subprime internacional.

En dicho escenario, ya se cayó la estimación de crecimiento que hizo el ministro Hacienda, Rodrigo Valdés, para confeccionar la ley de presupuesto de este año, 2,25%.

La última encuesta de expectativas del Banco Central mostró que el crecimiento será de un magro 1,6% para este año, misma cifra del año pasado.

La promesa de Valdés: crecer al 3% a fin de año

Sin embargo, el ministro Valdés hizo otra arriesgada promesa que podría seguir el mismo curso de incumplirse, a juicio de media decena de economistas consultados por este diario.

Hace una semana, en entrevista con la radio Infinita, el titular de Hacienda afirmó que “a fin de año vamos a estar creciendo posiblemente 3%”, ya que “estamos casi terminando de digerir el ajuste de la minería (…) La inversión lleva tres años de caída, es cierto, y en los últimos dos años ha caído casi 1% por año; pero en promedio la minería ha caído casi 20% por año y la inversión no minera ha crecido casi 6% por año”.

Según su análisis, las causas principales no son internas sino externas, pero admite que “muchas de las reformas tienen costos de corto plazo complicados y que son difíciles de digerir. Si uno sube los impuestos no es gratuito (…) Tiene efecto en la inversión. La pregunta es cómo uno minimiza eso y segundo, más importante, si vale la pena hacer lo que uno está haciendo porque tiene un propósito superior”.

Valdés afirmó que “estos números que han empezado a salir, de 3% o 4% de crecimiento, son perfectamente alcanzables”, porque “a fin de año vamos a estar creciendo posiblemente 3% o más en 12 meses”.

Los economistas dudan del 3%

Pero si el ministro de Hacienda es optimista respecto de que vuelva el esquivo crecimiento a fin de año, varios economistas lo ven muy difícil, especialmente en un año electoral.

El académico de la Universidad de Chile, Joseph Ramos, dice que ve “difícil que estemos creciendo 3% a fin de año. Para eso debe haber una reversión en las expectativas que no veo que se estén dando”.

Ramos dice que el “pobre crecimiento” de este gobierno se explica principalmente por la caída de la inversión en el precio del cobre, pero también por la “actitud de la retroexcavadora que generó mucha incertidumbre y que no contribuyó en nada, salvo darse un gusto verbal”.

Además, la situación actual la ve compleja y en un círculo vicioso, donde los consumidores no están comprando por el difícil escenario laboral, y los inversionistas tampoco invierte por la debilidad del consumo.

“Creo que esto solo cambiará con algo que cambie la confianza, probablemente sea un nuevo gobierno del signo que sea que pueda romper este círculo vicioso”, sostiene el académico.

El también académico de la Universidad Andrés Bello, Juan Eduardo Coeymans, sostiene que si bien  el crecimiento del primer trimestre ha sido malo, es posible, “como dice el ministro de Hacienda, que el crecimiento del Imacec en diciembre de este año esté creciendo en doce meses a un ritmo de 3%, por una eventual recuperación de la demanda interna, impulsada por una aceleración del gasto de gobierno y por un aumento de inversión. Esto último dependerá de manera importante de las expectativas sobre la evolución del cuadro político”.

El doctor en economía de la Universidad de Oxford acota que el crecimiento que se esté observando a fines de año, dependerá de manera muy importante de la evolución política y, específicamente, de las expectativas del resultado de las próximas elecciones presidencial y parlamentaria y del resultado mismo.

“Si esas expectativas apuntan a tener un gobierno y un parlamento favorable a una rectificación de los errores de las reformas implementadas y se ve que el futuro gobierno impulsará un clima propicio a la inversión, es perfectamente posible que a fines de año estemos creciendo al tres por ciento o más, como señala el Ministro”, puntualiza Coeymans.

El ex subsecretario de Economía, Tomás Flores, también es escéptico con la promesa de Valdés, ya que la economía está creciendo a un ritmo de 1,5% anual, una vez ajustados hechos puntuales, “lo que probablemente se mantendrá durante el resto del año. No hay, hasta el momento, evidencia de ningún cambio, ni en inversión o comercio exterior, que implique duplicar dicha cifra de aquí al fin de año”.

En cambio, Cecilia Cifuentes, investigadora del ESE Business School, comparte con Rodrigo Valdés que en los próximos meses el ritmo de crecimiento debería ser más alto,  según muestran las cifras de comercio exterior en las exportaciones -producto de la mejoría de la economía mundial-, y las importaciones, que muestra un cuadro de mejores expectativas.

Sin embargo, acota que dado que el problema de expectativas tiene un componente político importante, “en la medida en que se percibiera como seguro un triunfo de Chile Vamos, sería posible acercarse a cifras de 3%, aunque sigue siendo más factible un escenario con cifras más cercanas a 2,5%, en ese contexto político más favorable para la actividad. Si, por el contrario, fuera más factible un triunfo de la Nueva Mayoría, el resultado sería más moderado”.

Francisco Klapp, investigador de Libertad y Desarrollo, es enfático en asegurar que el ministro Valdés “dice la verdad” respecto del 3% a fin de año, pero que está muy influido por la base de comparación.

“En el cuarto trimestre vamos a estar comparando con el cuarto trimestre de 2016, que fue muy débil. Por tanto, aunque sigamos al insuficiente  ritmo actual, vamos a observar un 3% o incluso un poco más en el cuarto trimestre en términos interanuales.  De hecho, es así como llegaremos muy probablemente a un 1,5% aproximadamente de crecimiento este año”.

Juan Bravo, de Clapes-UC, plantea que a medida que avance el año y se vaya dilucidando la elección puede afectar las expectativas dependiendo de la confianza que generen en los agentes económicos los programas de las candidaturas con mayores probabilidades de ganar.

“Las proyecciones apuntan a que las principales economías desarrolladas y América Latina crecerán más en 2017 que en 2016, lo que también debería colaborar en generar tasas de crecimiento un poco más altas. Si esos eventos positivos se materializan podemos estar creciendo a tasas entre 2% y 3% hacia fines de año. No debería ser mucho más porque no han cambiado los factores estructurales que llevaron a la fuerte reducción de la capacidad de crecimiento de mediano plazo, desde tasas cercanas al 5% en 2013 a apenas 3% en la actualidad, medido de acuerdo a las cifras de crecimiento tendencial tanto del Comité del PIB Tendencial del Ministerio de Hacienda como del Banco Central”, afirma el economista.

Fuente: ellibero.cl

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