Política

Expertos aseguran que mejor educación en jóvenes no aumenta su participación electoral

En el seminario “Participación y desigualdad electoral en Chile” académicos analizaron la posibilidad de restablecer el voto obligatorio y llamaron a impulsar las reformas políticas para reinstalar la confianza en las instituciones.

En el marco del Seminario “Participación y desigualdad electoral en Chile” organizado por el Centro de Estudios Públicos (CEP), académicos analizaron la posibilidad de restablecer el voto voluntario en Chile y los efectos que tuvo aquella reforma en las últimas elecciones.

La reforma constitucional que estableció el voto voluntario fue promulgada en el primer mandato de Michelle Bachelet en marzo de 2009 y tres años más tarde, en enero de 2012, el ex Presidente Sebastián Piñera promulgó la ley que instauró el mecanismo de inscripción automática y voto voluntario.

El nuevo mecanismo se estrenó para las elecciones municipales de 2012, donde se registró una abstención que alcanzó casi el 60%. Asimismo para las elecciones presidenciales de 2013, la abstención alcanzó un 58%.

En este contexto, los profesionales invitados por el CEP analizaron los efectos que tuvo esta nueva ley y si es posible revertir dichas cifras con una nueva reforma que reinstaure el voto obligatorio.

ANÁLISIS DE LOS EXPERTOS 

La Ingeniera Comercial y Socióloga de la PUC  y estudiante del doctorado en Ciencia Política de MIT, Loreto Cox, y el Coordinador del Programa de Opinión Pública del CEP, Ricardo González, indicaron que en la primera vuelta de la elección presidencial y parlamentaria en 2013 las personas que dejaron de votar aproximadamente duplicaron a los nuevos votantes.

Asimismo, aseguran que en aquellas elecciones votaron más mujeres nuevas y que más hombres ya inscritos dejaron de votar.

Disminuye sesgo etario

Por otra parte, Cox y González explicaron que “la distribución de los que votaron en 2013 es considerablemente más pareja por rangos de edad, que los que estaban inscritos anteriormente. Esto muestra que la reforma sí contribuyó a disminuir el sesgo etario en nuestro padrón electoral”. 

La participación electoral en 2013 fue más alta entre los mayores de 45 (en torno al 60% o más) que entre los menores de 45% (entre 30 y 50% según edad). En tanto, la sobre representación de los mayores de 45 en el padrón cayó de 2,6 a 1,6 veces tras la reforma (caída de casi 40%).

Dos electorados con distintos comportamientos

En esta línea, Cristóbal Huneeus, académico del departamento de Ingeniería Industrial de la Universidad de Chile y asesor del Ministerio del Trabajo, enfatizó la importancia de distinguir dos grupos electorales con distintos comportamientos.

 “En la elección presidencial del 2013, tres de los cuatro votantes se había inscrito antes del 2009, entonces Michelle Bachelet ganó con el padrón antiguo”, dijo Huneeus.

Asimismo, detalló que en aquella elección “votaron por primera vez 1,5 millones de los nuevos, y dejaron de votar 2 millones de los antiguos. Por lo tanto los votantes caen en 565 mil entre 2009 y 2013”.

Sesgo de clase: ¿Influye la educación?

“Para el análisis en Chile hay que distinguir entre los dos electorados, porque según los datos de encuesta Casen en la última generación que se inscribió el 88’ yo veo que el potencial de nuevos inscritos es más educado que los inscritos antiguos, porque Chile tuvo un aumento sustancial de la educación”, explicó el académico.

“Pero si las generaciones jóvenes son más educadas que las generaciones más antiguas, el efecto de la educación sobre la votación tiene que ser distinto en los inscritos antiguos y los inscritos nuevos”, añadió.

En esta línea, Huneeus sostuvo que, separando a los votantes entre mayores y menores de 42 años (última generación que se inscribió antes del plebiscito de 1989), el efecto de la educación es distinto entre ambos grupos.

“En los que estaban ya inscritos, más educación lleva más votación. Pero en las generaciones más jóvenes, más educación lleva menos votación”,afirmó.

A juicio del experto, esto podría deberse a que la persona “que ya fue a la Educación Superior ya se benefició del desarrollo y por lo tanto cree que las reformas o la política no le sirve tanto en comparación a alguien que no ha ido a la Educación Superior”.

El “termómetro” del voto voluntario

En este contexto, Alejandro Corvalán, académico de la Facultad de Economía y Empresa de la Universidad Diego Portales, aseguró que es necesario mantener la actual reforma y no reinstalar el voto voluntario porque el problema de participación todas formas persistiría.

“Esta reforma me gustó porque revolvió mucho las cosas y transparentó una situación fuerte: en segunda vuelta votó un 40% de los ciudadanos lo que es un tremendo problema. Reinstalar el voto obligatorio es como romper el termómetro,’ hay un problema entonces cambio el termómetro y hora vota 100%’, pero el problema evidentemente persiste.”, dijo el experto.

“Yo dejaría esto como está y creo que hay que centrar las reformas en el sistema político, hay que avanzar hacia cambios profundos de nuestra Constitución e instituciones para que efectivamente la política importe. De esta manera la gente va a empezar a ir a votar cuando efectivamente se puedan hacer transformaciones vía el sistema político. Nuestras instituciones actuales fueron diseñadas con una profunda desconfianza hacia la participación”, añadió.

Bajas participación electoral: ¿Existe alguna solución?

En este contexto, Corvalán indicó que “la caída en la participación no es una caída reciente y que obedece al tipo de reforma que se hizo hace poco, es una caída que venimos observando de manera sistemática desde el año 1989”.

“Yo no veo ninguna forma cómo en el corto plazo se pueda revertir la situación de participación, todo lo contrario, la participación o debería estancarse en un 40% o debería caer. En ese sentido a mí me parece que sí hay que hacer reformas drásticas pero yo no las haría por el lado de la demanda, las haría por el lado de la oferta”, concluyó.

 

Fuente: La Tercera.

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