Economía

Felipe Larraín: “Este país no lo vamos a reactivar a punta de fotos simpáticas”

Si bien valora que el Gobierno busque recobrar confianzas con el empresariado, dice que se necesitan medidas concretas y no seguir profundizando los autogoles que las reformas han significado para el país. Afirma que en 2016 el PIB crecerá más cerca de 2% que del 2,75% que proyectó Hacienda, y advierte que después de 2017 no hay más espacio para gasto fiscal extra.

A comienzos de la semana pasada el ex ministro de Hacienda y director de Clapes-UC, Felipe Larraín, participó en la reunión Comité Bretton Woods en Lima, donde expuso y compartió con destacados economistas como Joseph Stiglitz. Además hace pocos días recibió el premio internacional AACSB a los 100 Líderes Mundiales más influyentes, otorgado por la Association to Advance Collegiate Schools of Business.

“Si alguien pensaba que el ritmo de trabajo iba a bajar después de dejar de ser ministro, estaban muy equivocados”, dice Larraín. Esto, por cuanto en este poco más de un año que se creó Clapes-UC su rutina continúa siendo intensa, si bien reconoce que sigue teniendo tiempo para jugar tenis.

Tras la presentación del Presupuesto y el delineamiento del escenario macroeconómico para 2016 que realizó recientemente su (segundo) sucesor en el cargo, el ex jefe de las arcas fiscales del Gobierno de Sebastián Piñera señala que valora el sinceramiento del panorama fiscal hecho por Rodrigo Valdés, pero que aún le falta pasar a cambios más concretos como medidas pro crecimiento y moderar, de verdad, la reforma laboral.

El ministerio de Hacienda proyectó que el próximo año la economía crecerá 2,75%, ¿ve factible lograr esa expansión?

Es una estimación optimista, porque si uno mira las distintas variables, el PIB estará más cerca del 2% que del 2,75%. No veo elementos que me permitan decir que la economía chilena se vaya a acelerar. Si bien hay que recalcar que Chile no está en crisis, a pesar de eso está experimentando crecimientos paupérrimos, crecimientos muy por debajo de lo que puede crecer y el grueso de los problemas es made in Chile.

Pero el ministro de Hacienda, Rodrigo Valdés,  ha dicho que gran parte de la desaceleración responde al ciclo externo y una menor parte a factores internos.  

El factor externo de la desaceleración corresponde a alrededor de 1/3, mientras que los factores domésticos a 2/3. Nosotros este cálculo lo vemos de distintas formas: si uno mira lo que ha pasado con los términos de intercambio, éstos se han mantenido estables. Además, tenemos altísima liquidez internacional debido a las bajísimas tasas de interés, y por el relajamiento cuantitativo en Europa y Japón que inyectan más de 100 mil millones de dólares  mensuales a la masa monetaria mundial.  Si bien ese escenario va a cambiar, lo que quiero decir con esto es que la caída de crecimiento 2014-2015 no se debe al deterioro de las condiciones mundiales, porque no ha habido ese deterioro perceptible.

Pero la caída del precio del cobre y el fin del boom minero ha afectado la producción de esas compañías.

Eso se debe a problemas internacionales, pero también a factores internos. Yo converso con bastantes mineros y ellos me han dicho que ocupan los ciclos de baja del precio para invertir, porque son ciclos de menores costos.

¿Cuánto podría estar creciendo Chile sin los factores internos?

Podría estar creciendo tranquilamente entre 3,5% y 4% sin todos los autogoles que nos hemos hecho.  Este es  el peor ciclo de caída de la inversión de la historia, ya que llevamos 8 trimestres de bajas.

Precisamente el viernes, en una entrevista en PULSO, Rodrigo Valdés llamó a evitar hacerse autogoles.

Los autogoles el Gobierno ya se los hizo. Ahora hay que determinar si ese autogol será de proporciones con la aprobación tal como está de la Reforma Laboral, o un autogol más moderado. Pero de todas formas será un autogol, porque ese proyecto no está pensado en los trabajadores, sino que en la cúpula sindical.

En un ánimo de diálogo y de restablecer las confianzas  con el empresariado, la Presidenta Bachelet junto a algunos de sus ministros asistieron al CEP. ¿Lo ve como una buena señal? 

Me parece muy bien dialogar, reunirse con el Centro de Estudios Públicos (CEP), pero este país no lo vamos a reactivar a punta de fotos simpáticas, sino cuando tengamos de verdad políticas que estimulen el crecimiento. Este Gobierno no las tiene, todo lo que tiene son políticas redistributivas, mal concebidas y que, al final, ni siquiera lograrán mejorar la distribución del ingreso.

Dice que este Gobierno no ha hecho ninguna reforma pro crecimiento. Sin embargo, en ese punto hay críticos de su gestión que señalan que usted tampoco.

Eso es absolutamente falso. En educación hicimos cosas muy potentes. ¿Quién bajo la tasa del crédito con aval del Estado de 6% a 2%? ¿Cuánto aumentaron las becas? De 120 mil a 380 mil. Hicimos dos reformas tributarias, pero de manera gradual, cuidando el crecimiento económico. ¿Dónde está la agenda de este Gobierno que impulsa el crecimiento? Yo no la conozco.

En ese sentido, ¿ha visto algún cambio con la llegada del ministro Valdés al Gobierno?

Primero, valoro que se hable con la verdad y que se reconozca que hay un efecto de las reformas en la economía. Segundo, el sinceramiento de las cuentas fiscales, contar la verdad de que las reformas afectaron los ingresos del país. ¡Si los chilenos no son tontos! Se dan cuenta cuando les meten el dedo en la boca y con la Reforma Tributaria nos metieron el dedo en la boca por mucho tiempo: se nos dijo que no iba a afectar ni la inversión ni el crecimiento, ni el empleo ni las pymes, ni la clase media, todas afirmaciones falsas que con un mínimo de economía uno es capaz de entender que eso no era así.

¿El impacto en el crecimiento se debe a que esa iniciativa estuvo mal hecha, o cualquier Reforma Tributaria que busque recaudar 3% del PIB habría afectado igual?

Cualquier Reforma Tributaria de esa envergadura habría tenido un efecto en la economía, pero ésta fue tan mal hecha que el efecto lo amplificó.

Escenario fiscal

El ministro Valdés señaló que la diferencia entre su proyección de PIB 2016 de 2,75% con la del FMI de 2,5% no era relevante. En cambio, que sí lo fue la que hubo entre el 4,9% que usted estimó para 2014 y el resultado definitivo (1,9%). 

Ese tema lo sacan mucho y si bien hubo una sobreestimación,  quiero decir que el  récord en esa materia ocurrió en 2009, cuando se proyectó -después de la caída de Lehman Brothers- un PIB de 4%, y que finalmente terminó siendo una caída de 1%. Habiendo dicho eso, porque siempre les gusta sacar a reducir el 4,9%, quiero señalar que en ese entonces el Banco Central proyectaba entre 4% y 5%, y la OCDE 4,5%. Todos nos equivocamos, ¿pero sabe por qué nos equivocamos? Porque no pudimos evaluar la magnitud de los autogoles que nos íbamos a hacer con las reformas, porque no conocíamos el detalle de los proyectos. Si hubiéramos tenido en ese momento algunas personas de la Nueva Mayoría con más información, tal vez podrían habernos contado para bajar nuestras proyecciones de crecimiento.

Un menor crecimiento y demanda  interna pueden implicar en 2016 un mayor déficit fiscal efectivo. Sobre ese punto el ministro Valdés dijo que un nivel en torno a 3,2% es para comenzar a preocuparse, ¿lo comparte?

Claro que hay que preocuparse, si estamos hablando del orden de US$8 mil millones de déficit, lo que se traduce en que vamos a tener que aumentar la deuda pública, tal como lo establece el Presupuesto, del orden de US$ 10.000 millones. Con eso vamos a terminar en unos niveles de deuda bastante más altos y vamos a perder la posición acreedora neta que ha tenido el sector público.

El director de Presupuestos sostuvo que si la economía no mejora, en 2017 y 2018 se tendrían que postergar gastos para cumplir con la meta de balance estructural. ¿Cómo ve ese escenario de mediano plazo?

Me preocupa que no haya holguras fiscales. Hay más gastos comprometidos que no son compatibles con el cumplimiento de la meta estructural. La verdad es que no queda más espacio para gastar de 2017 hacia adelante y por ello, no puede haber ninguna iniciativa de gasto (extra). No sé si eso ha quedado claro, pero se debiera poner más atención en este punto.

Con respecto al balance fiscal estructural, con el cambio que hizo el Gobierno la convergencia quedó para 2021 si es que se sigue la trayectoria de Hacienda, pero si los parámetros se modifican quizás se postergue más aún. ¿Se devalúa la regla con estos cambios? 

Lo que pasa es que nosotros tampoco creemos que uno tenga que converger en 3 años a balance 0. Si bien me parece valiosa la regla fiscal y debemos respetarla, hay que ser realistas en esta materia.

 

Fuente: Pulso.

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