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Fórmula 1: Cómo se fabrica un piloto

Unos tienen más talento, otros tienen más carisma, algunos cuentan con mejores avales. Ser sólo un buen piloto nunca es suficiente para alcanzar uno de los 20 volantes de la parrilla de Fórmula 1. ¿Y qué es lo que se necesita para conseguirlo? Probablemente no hay una fórmula secreta. Pero, si existe, la guardan en los garajes de la escudería Prema Powerteam.

Su último diamante pulido es Charles Leclerc, piloto de la academia de Ferrari que ya brilla con Sauber en el Mundial y aspira a correr algún día para Maranello: “Mire, cuando vimos a Charles el año pasado ganar la F2 ya hacía cosas increíbles. Es un placer verle, uno de los mejores pilotos en la actualidad. Sabe hacer equipo. Ver lo que consigue con Alfa Romeo Sauber es muy emocionante para nosotros”.

Y el penúltimo, Pierre Gasly, puede llegar el próximo año a Red Bull. “Ver lo que es capaz de hacer con el Toro Rosso, terminando cuarto en Bahréin, es espectacular. Pero también Stroll pasó por Prema, y muchos otros pilotos de F1. Es una razón para que cada miembro del equipo esté orgulloso”, recuerda Rosin. Se refiere a Bottas, Ocon, Kubica o Jacques Villeneuve. En cuanto a españoles, tuvieron a Merhi, que estuvo en Manor, y Juncadella, actualmente con Mercedes en DTM y GT. Ambos ganaron las F3 Euro Series en 2011 y 2012, respectivamente.

Trabajando junto a Ferrari, Mercedes o Red Bull

“Intentamos escoger siempre a los mejores”, afirma René. En esa selección influyen directamente las escuderías de F1: “Ahora tenemos a cinco pilotos de la academia Ferrari con nosotros. Tratamos de desarrollarlos para que alcancen el siguiente nivel de profesionalismo”. Igualmente son socios técnicos de Mercedes, la relación “es muy importante”, utilizan sus motores y en ocasiones llega al equipo algún joven. “Y hemos trabajado recientemente con Red Bull, fue el caso de Gasly”, añade.

¿Y cuando hay que formar a un joven llamado Mick Schumacher? “Para nosotros es un piloto normal, como Zhou, Aron, Armstrong o Schwartzman. Para él hay más presión, su nombre pesa mucho, pero nuestra función es la misma”, dice Rosin. El hijo de Michael, de 19 años, consiguió hace diez días su primera victoria de F3 en su segundo año en el certamen con Prema.

No escatiman a la hora de realizar test privados para que sus jóvenes comparen trazadas y telemetrías junto a otros pilotos profesionales que ya hayan pasado por la categoría. Cuando llegan al campeonato ya conocen los límites del coche y tienen kilómetros de experiencia en la pista. Por eso, por ejemplo en la F3, han conseguido 23 podios de 45 posibles en lo que va de temporada. Aunque para Rosin, la mayor lección que deben enseñar a un futuro campeón es “el compromiso entre piloto y equipo”. “Si conseguimos el resultado máximo para el equipo, también lo será para el piloto”, explica. Sabe que en sus manos puede estar la próxima estrella del automovilismo: “Es posible, sí. Pero hasta la F1 hay un camino largo para aprender”.

 

 

FUENTE: ASCHILE.COM

 

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