Región

ICER revela que habitantes de BíoBío tienen mirada positiva sobre el futuro

Un marcado optimismo, en especial en relación a las expectativas del país y la región, reflejó el Índice de Confianza en la Economía Regional, que la USS elabora desde agosto de 2011.

 De acuerdo al Índice de Confianza en la Economía Regional, ICER USS, un 56% de los encuestados en la región cree que la situación económica será mejor que la actual en dos años más. El porcentaje experimentó una marcada alza respecto de diciembre de 2016 cuando un 25% tenía una proyección positiva de la economía.

 Al desagregar las cifras, los más optimistas sobre el futuro de la región son los habitantes de Los Ángeles y los menos positivos, los de Concepción. Asimismo, se observan diferencias de género siendo los hombres y las personas de 56 años y más, quienes manifiestan mayor optimismo.

 Esta tendencia positiva se refuerza con otros datos obtenidos en la encuesta que fue aplicada a 627 personas de las comunas Concepción, Chillán y Los Ángeles en diciembre de 2017. Según el informe, un 27% considera que la situación económica del país es mala, porcentaje que en septiembre alcanzaba al 37%. Según este último ICER, también un 27% cree que la realidad económica de la región es mala, cinco puntos menos que en septiembre pasado. Un 13% opina que es buena, porcentaje que ha presentado una mejoría respecto de los dos informes anteriores.

 Es así que considerando los seis factores que incluye este indicador se observa un aumento del optimismo en 3 puntos llegando a 53. Todas las categorías registraron un alza del índice, salvo las expectativas de la situación económica de la región, que no registró variación al comparar con los resultados de septiembre del 2017, pero aun así sigue siendo el aspecto mejor evaluado. En tanto, la percepción de la situación económica actual del país y la región fueron los ítems que presentaron una mayor disminución del pesimismo.

 Al analizar las cifras el director de la carrera de Ingeniería Comercial de la Universidad San Sebastián, Luis Felipe Slier Muñoz, sostuvo que “es evidente que los agentes económicos transmiten sus expectativas positivas ante el nuevo gobierno. La clave para que esa sensación se incremente a largo plazo depende mucho del factor de credibilidad y consistencia del nuevo plan de gobierno, pues generar, mantener y proyectar esa confianza en los agentes económicos incentiva la consolidación de vínculos entre los sectores público, privado, academia y sociedad civil para la obtención de beneficios tantos económicos (crecimiento económico), como políticos (estabilidad institucional) y sociales (generación de capital social). Esto permite establecer nuevas políticas públicas y privadas, para la creación y/o puesta en marcha de proyectos de innovación e inversión que contribuyan a impulsar el desarrollo económico del país y de la región”.

EXPECTATIVAS DE CONSUMO

Si bien el informe refleja una mirada más satisfactoria sobre la realidad económica, las expectativas de consumo aún se mantienen relativamente bajas. Al preguntar si considera que es un buen momento para adquirir una casa o un automóvil, un 46% responde que es un mal momento y sólo un 26% opina que es bueno. En este ítem, si bien las cifras presentan una mejoría, todavía se percibe temor a asumir compromisos financieros de largo plazo.

 Flor Rivera Bocanegra, académica de Ingeniería Comercial USS, explica que “este fenómeno se podría deber a que las personas están cada vez más adversas a endeudarse en el largo plazo, lo que es razonable. Lo difícil que es encontrar un trabajo estable y los bajos salarios se traducen en un nivel de renta limitada que solo alcanza para satisfacer las necesidades básicas de las familias, dificultando ahorrar para la compra de una casa o un automóvil. Esta restricción obliga a muchas familias a realizar de manera adicional otras actividades productivas, con el fin de satisfacer esas necesidades y en ocasiones amortiguar sus deudas”.

 La académica plantea que, de acuerdo a la medición, el 69% de los encuestados manifestaron que es  difícil  encontrar un trabajo en la región. “Esta actitud tiene sentido por la gran incertidumbre en la estabilidad laboral. Bajo ese escenario, los hogares constantemente tratan de maximizar sus recursos escasos para satisfacer sus necesidades básicas incurriendo en muchas ocasiones a un sobre endeudamiento”, lamentó.

 Al desagregar los datos de expectativas de consumo, se concluye que los menos pesimistas son los habitantes de Chillán y, en términos de género, los hombres. Mientras que los que manifiestan mayor pesimismo son los habitantes de Concepción.

 OTROS ASPECTOS

Al igual que en otras mediciones, este informe consideró preguntas de coyuntura. Es así que arrojó que en la evaluación de la región, ésta obtiene un 5,1 en una escala de 1 a 7. Los aspectos mejor evaluados son: acceso a servicios básicos (5,6), disponibilidad de oferta para estudiar (5,2) y medios de transporte disponibles (5,1). Los aspectos peor evaluados fueron: cantidad de empleos disponibles (3,9), calidad de empleos disponibles (3,9) y seguridad ciudadana (3,6).

 Sobre la evaluación de la región, Luis Felipe Slier comentó que, “si bien el último informe del INE muestra que la tasa de desocupación para la Región del Biobío se ha reducido respecto del año anterior, aún se percibe cierta disconformidad con la falta de disponibilidad de puestos de trabajos. Esta sensación podría deberse a que las personas se sienten vulnerables; el desafío región debiese estar inclinado a incentivar la generación y especialización del capital humano, para que estas personas puedan acceder a puestos de trabajo más estables y mejor remunerados. Esto contribuye a reducir el grado de vulnerabilidad e incertidumbre en la toma de decisiones futuras, que afecta su nivel de consumo, como el de inversión”.

 Por último, el informe señala que en promedio, un 80% de los encuestados que se encuentra trabajando, está satisfecho o muy satisfecho con su empleo.  Al consultar por los atributos que debiera tener su trabajo ideal, se tiene que en promedio, en una escala de 1 a 7, los que obtienen mejor calificación son: buen ambiente laboral (5,8), estabilidad laboral (5,55), libertad de decisiones (5,53) y flexibilidad horaria (5,46).

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