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Kristel Köbrich: “No tengo para cuando retirarme”

La mejor nadadora chilena de todos los tiempos (aunque ella no lo quiera admitir), viene de colgarse dos nuevos oros en los Odesur. De vuelta en Argentina, la Cobra se prepara para un duro calendario que incluye Mundial, Panamericanos y Juegos. Tras ella, en la piscina chilena no se ve a nadie.

A sus 32 años, Kristel Köbrich, nadadora de fondo, sigue vigente. Los recientes dos oros en los Sudamericanos lo reflejan (cinco había obtenido en pasados Odesur, y de uno en Panamericanos). Tiene Mundiales y Juegos Olímpicos a su haber, donde ha sido abanderada. Lo malo es que tras ella, en la piscina chilena, no se ve a nadie.

¿Cochabamba fue mejor o peor de lo que esperaba?

Fue lo que fue. Nos preparamos mucho sabiendo lo que significaba competir en altura, fue fundamental. En altura es distinto, es difícil en las pruebas de fondo. Para mí fue súper desgastante y exigente.

¿Y lo hecho por el Team Chile?

Algunos resaltan más por el color de la medalla. Es importante para incentivar a los que vienen. Estoy muy orgullosa de la historia que se hizo. Pero no queremos quedarnos ahí, hay que buscar una vara más alta. No es solo un tema de medallas.

La natación, en cambio…

Pero si fue buena. Fue una chica de muy poca edad (Trinidad Ardiles), con mucho para progresar. Hay otros en proceso de crecimiento. Y a los más grandes, Oliver Elliot y yo, nos fue bien. La natación es un deporte muy lento para exhibir resultados. La idea es que cada vez seamos más, no sólo uno o dos, que representemos a Chile afuera.

¿Usted es la mejor exponente histórica de la natación chilena?

Te soy muy sincera. Esas cosas no se buscan, se dan. Son consecuencias de un trabajo serio, dedicado y delicado. Con muchas decisiones, alegrías, tristezas, errores y aciertos. No es que uno se lo proponga, se da gracias a una constancia y amor por la natación. No importa si soy, fui o seré la mejor exponente. Eso es secundario. La historia no es lo que motiva, sí lo que viene para adelante. Obviamente no le doy la espalda, porque soy muy consciente de las cosas que he hecho por Chile y su natación. Lo tengo claro y estoy muy orgullosa. Pero la historia no trasciende a la pasión por esto.

¿En qué lugar del deporte chileno se considera?

No lo podría decir yo. Me considero una afortunada de hacer lo que hago, de escuchar el himno, de estar aún vigentes con Tomás, Bárbara o Natalia, que estamos un poco más arriba. Pero siento el mismo respeto por los sacrificios de todos. Sí, tenemos caras más visibles y somos más referentes, pero cada uno hace su trabajo y eso conlleva a la historia propia.

¿Hasta cuándo nadará?

No tengo idea. Sí, me canso como toda persona, no soy un robot. Tengo sentimientos, días tristes, malos y excelentes. Soy autocrítica, exigente y realista. La comunicación con mi entrenador me lleva a estar fresca cuando entro en un túnel un poco más oscuro, cuando se cae un poco la cabeza. Me toma la mano y despeja todas esas dudas para seguir el rumbo. En mi caso, no tengo fecha de caducidad. Nunca pensé que iba a estar nadando a este nivel mundial, y a esta edad. Sería poco coherente de mi parte decir “será hasta acá”. Sí puedo decir que desde que se hizo oficial que se nadan los 1.500 en los Juegos Olímpicos, hay un plus más en mi carrera. Si seguimos trabajando así, para buscar otra final Mundial (en 2019), se podría seguir trabajando para buscar otra final olímpica. Ya están los tiempos para clasificar a los Juegos, y yo ya hice la marca, pero recién a partir del 1 de marzo de 2019 se puede clasificar. Hay tranquilidad sabiendo que sólo debo ratificarla. Y antes de los Juegos viene el Mundial, y después los Panamericanos. El próximo año tengo un choque con el calendario. El Mundial es en Corea y los Panamericanos en Lima. Y hay cinco días de diferencia, con viaje y cambios horarios.

¿Quiere estar en los dos?

Es que no hay confirmación de los 1.500 en los Panamericanos. Y sí estarán en el Mundial. Y haciendo la marca ahí voy directamente a los Juegos. Hay que ser muy cuidadosos.

¿Dejaría de nadar si no logra uno de esos objetivos?

Me parecería injusto terminar enojada con un deporte que me ha dado tantas alegrías, que me ha enseñado y educado. El día que no me dé más la cabeza, que no me quiera tirar más al agua, que no me quiera poner más un traje de baño, que anímicamente me tenga que hacer a un costado y reconocer “bueno, no tengo más ganas”, lo haré. Porque sería una pérdida de tiempo para mí, mi entrenador y todo mi equipo. Sería una falta de respeto. También podría haber una lesión y se tenga que tomar una decisión. No me podría retirar enojada con algo con lo que he crecido. El agua es mi hábitat, ahí converso, lloro, río, vivo todo ahí. Tirar todo a la basura por algo así me parecería raro.

¿Después de la natación, qué?

No sé. Soy más de vivir el presente. No me planifico tanto para decir qué va a ser de mi vida. La vida me va a ir llevando. Sé que hay un montón de puertas abiertas para hacer lo que me guste. Pero ahora no me siento ni capacitada ni tengo las ganas de pensar qué pasará el día que deje de nadar.

¿Estudiar, formar familia?

He estudiado cosas pero no tienen nada que ver con la natación. Por eso no lo comunico, es irrelevante. Si estudio o no estudio, si tengo o no tengo a alguien, es privado. Son cosas muy personales que para mí es irrelevante contarlo.

¿Qué le falta en su carrera?

Nada. Todo lo que en algún momento supuse o me imaginé, se sobrepasó. Como deportista, como persona, por logros, ya estoy completa. Cada paso nuevo se suma a mi trayectoria. No es que haya algo que no me deje dormir hasta que lo logre. Sé qué significa el trabajo que requiere ser finalista mundial u olímpica. No es que me falte algo y que por eso no dejo el deporte.

¿Se siente un ejemplo?

No es que me sienta o no, ojalá sí sea. Todos podemos ser referentes. Si se tiene un poco más de éxito, eso lleva a ser un ejemplo. Pero no soy la única que se levanta a las 4 de la mañana a entrenar. Hay taxistas, panaderos, carabineros… todos tenemos un valor para ser ejemplo.

¿Por qué no avanza la natación chilena?

Hemos avanzado en infraestructura. En nuestro país hay que buscar el talento, con trabajo, jefaturas técnicas. Llevo mucho tiempo en esto y no ha habido muchos otros nombres. Han pasado muchos presidentes y dirigentes. La federación dice que está trabajando bien, así que mi proyecto es uno personal. Tengo un proyecto olímpico, y mi calendario es personal, y voy a los torneos sola. Ahora, si la federación ve algún torneo que le interese y quiere llevar a una selección paralela, ha pasado y no influye en mi presupuesto anual, que lo aprueba ADO. No soy quién para decir si está bien o mal. He tenido pensamientos y ellos han creído que es de otra forma. Sólo quiero que la natación fluya, que haya multitud, que existan nadadores con ganas de proyectarse y poder ayudarlos a tomar esa decisión.

¿No planifica nada en conjunto con la federación?

Así es mejor para nosotros. A veces hemos tenido respuestas que no colaboran con nuestra forma de pensar o llevar a cabo un proyecto. Mi proyecto es totalmente separado del de la federación. Y mi presupuesto también.

¿Cómo lo hace entonces para aportar su experiencia?

Es que no tiene nada que ver. También vivo en Argentina y voy cada tanto a Chile. En algún momento se hizo un proyecto, una planificación con la federación, con mi técnico, Daniel Garimaldi, a la cabeza. A la actual dirigencia ese proyecto no le gustó. Entonces nos hicimos a un lado, porque ellos no creían en eso. Eso no gustó y si no les gusta no me puedo meter. Ellos creen en otra forma de trabajar. Nunca me han llamado como para hacer alguna charla, o alguna clínica, o algo. Como federación, no. Pero yo, a través de entrenadores, o padres, o nadadores que me contactan, me preguntan y estoy abierta a todos los que quieran saber de mí. Así soy. No quiero tener secreto ni nada oculto con la natación. Soy una mina que trabaja, y que trabaja muy en serio, que lleva mucho tiempo en esto, que conoce muy bien cómo se mueve este ambiente y que vive de esto.

¿Es poco profesional o amateur que tenga que trabajar sola y no con su federación?

Son formas distintas de verlo. Cada uno cree en lo que está haciendo, en su trabajo y forma de ser. Acá también ha habido falta de comunicación. Lo que pasa es que yo sigo trabajando y no me detengo en esas cosas. Pero nunca hemos cerrado ninguna puerta. Sólo seguimos trabajando. Quizás nosotros seamos un poco más adelantados respecto de la federación. Pero la federación sigue siendo la federación. Es un ente por el cual uno no puede pasar por encima. Nuestro trato con la federación es el justo y necesario. No nos han llamado para pedir algo extra, y tampoco les interesa. Si no, vería alguna propuesta, pero no ha existido nada. Y no me compete ni me corresponde preguntar por qué no. No han querido y está perfecto. No pretenden otra cosa, creen en eso y está bien, se respeta. Eso no significa que no llame la atención, que no se entienda, que se comparta. Quizás no hacen todo como debiera ser, pero es una federación. Hay torneos donde la necesitamos para que nos inscriba, y lo hacen. Pero en lo humano no es más que eso. No hay más que un trato cordial, si es que se puede llamar cordial. O un trato frío. Se ve que no lo requieren, no lo necesitan y siguen trabajando en su forma.

¿Cuál es su opinión del trabajo de Marcos Jara, el presidente?

El presidente de la federación es el presidente de la federación. Punto. No es ni más ni menos. Sin quitarle ni ponerle más méritos. Está en la cabecera, pero también tiene un directorio y otros dirigentes que, o lo apoyan en sus decisiones o no.

¿Aportaría desde la Fechida?

Meterme en algo así no podría hoy con la exigencia deportiva activa que tengo.

O sea, no haría lo de Tomás González en la gimnasia.

No, me quitaría mucha energía. No me siento capacitada por la magnitud que significa ser un dirigente de la federación o algo así, y entrenar paralelamente. No tomaría ese riesgo. Parecería que estoy haciendo dos cosas a medias y, honestamente, no me gusta.

¿Por qué sólo escuchamos de Kristel y no aparecen otros?

Porque hay que dejar muchas cosas de lado para entrar al alto rendimiento. Y eso requiere mucho sacrificio y hay que ser muy honesto para saber si realmente quieres sacrificar todas esas cosas. Por eso somos muy pocos los que estamos arriba. Y ni siquiera estoy hablando de lo económico. Hay que saber que hay que sacrificar amistades, tiempo, lugares, familia, seres queridos. Si hoy juntas a 20 personas de distintas disciplinas y les preguntas si quieren ser campeones olímpicos todos te van a decir que sí. Ahora, cuando les muestras lo que significa llegar ahí, son muy pocos los que quedan. Entre los 15 y 20 años, no tienes la misma consciencia de lo que significa. Pero hay algunos que quieren todo, que por qué no me dan esto o lo otro y se entra a un tema de valores, principios, objetivos. No es sólo infraestructura, dirigentes, entrenadores. Es una serie de factores que te llevan a tener la cultura deportiva que nos falta. Y ojalá que estos resultados hagan que la gente entienda cómo se tiene que trabajar para tener más deportistas de alto rendimiento.

¿Hay apoyo de las autoridades?

Se intenta cada vez un poco más. Pero no es este o el anterior Gobierno. Queremos que se entienda, que se vibre, llenar de alegría. Pero paralelamente al deporte de alto rendimiento, está el deporte general, que la gente se mueva, se enganche. Cuando se tienen tantas alegrías como en los Odesur y tienes esa exposición, logras que un chiquitito de ocho años le guste, y se enganche y empieza una cadena positiva.

¿La política aparece sólo para las fotos?

No en mi caso.

¿Es un buen sistema el Proddar?

Es un sistema que tiene sus reglas. Obviamente hay cosas internas que como deportistas quisiéramos cambiar. Pero a mí no me obligan a representar al país, es decisión mía. Y como es así, tengo que cumplir la serie de requisitos que me pide Chile para entrar a la beca Proddar. Y las tengo que cumplir. Es un sistema cuadrado, que está así. No quiere decir que esté a favor o en contra. Ese sistema existe y es el de Chile. No lo veo ni como un premio ni como un castigo. No quiere decir que lo comparta. Lo entiendo, las reglas las ponen ellos. Y yo, como deportista que siente honor de representar a Chile, entro en el sistema y acato. Que puede cambiar, que podemos tratar de modificar algunas cosas con reuniones entre deportistas, eso es aparte. Puede ser muy cuadrado, pragmático, muy de sí o no, pero son las reglas que ponen ellos.

¿El Proddar permite vivir del deporte?

Hoy, siendo chileno, sin la ayuda de la empresa privada, es muy difícil. No sé la historia de todos, pero sé que algunos tienen que recurrir a un trabajo, alguna beca municipal. Otros tienen que salir a buscar en empresas. Sólo con una beca Proddar es muy difícil mantenerse en alto rendimiento.

¿Su realidad es muy distinta a la de otros deportistas?

Uno escucha y aprende de todo. Hay algunas historias que llaman la atención, y no sólo dentro de Chile, también de otros países. Hay algunos deportistas que terminan su carrera por falta de ayuda o falta de entusiasmo del país.

¿Para qué pinta Trinidad Ardiles, cuarta en los Sudamericanos con 15 años?

La cuota de ilusión tiene que tenerla ella. Es la que tiene que saber si quiere. Ella es su propio motor. Pude hablar con ella. Es muy pequeña aún, pero no tanto para tomar decisiones. Me encantó conocerla. Ojalá que este torneo haya sido motivador, que haya crecido. Si se lo plantea va a llegar súper lejos y sabe que tiene mi apoyo en lo que quiera.

 

FUENTE: LATERCERA

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