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La pesada mochila que deja Bachelet: US$1.800 millones de déficit anual en gastos comprometidos

Esta es la primera vez desde que existe la regla fiscal de balance estructural (2001), que un Gobierno heredará una holgura fiscal negativa al próximo mandato.

En su última cuenta pública, la Presidenta Michelle Bachelet destacó los logros durante su gestión, y aseguró que “hoy Chile es mejor que ayer porque estamos construyendo bases nuevas y sólidas para que el mañana supere al presente”.

Ese “mañana” que hereda el próximo gobierno, sin embargo, contempla una pesada mochila de US$1.800 millones en gastos permanentes comprometidos por la Mandataria que no tienen financiamiento.

Así concluye un estudio de Libertad y Desarrollo (LyD) que plantea que en un “hecho inédito, los compromisos de gasto hacia el futuro son incompatibles con la convergencia del déficit establecido por el Ministerio de Hacienda, es decir, el próximo gobierno heredará holguras negativas que serán difíciles de revertir”.

Ello ha sido causa de que el gasto público no se ha moderado, pese al peor desempeño de los ingresos fiscales tras cuatro años de un crecimiento económico promedio de 1,8%, el más bajo en décadas.

“El consecuente aumento del déficit ha significado un incremento de la deuda pública, lo que nos ha llevado a perder el estatus de acreedores netos y arriesga una revisión a la baja de nuestra clasificación de riesgo soberano” afirma Carolina Grunwald, autora del estudio.

El deterioro de las cuentas fiscales

La investigación de LyD explica que al revisar la evolución de las cuentas fiscales chilenas se observa que estas comenzaron a debilitarse a partir de la crisis subprime (2008-2009), agudizándose durante el transcurso de los últimos años.

Específicamente, el año 2009 el gasto fiscal llegó a 23,4% del PIB pero los ingresos eran de apenas 19% del PIB, lo que generó un déficit importante. Dicha situación se corrigió durante los años siguientes, lográndose una reducción del gasto como porcentaje del PIB en los años 2010-2013.

Sin embargo, durante este gobierno de Bachelet se ha visto nuevamente un sistemático aumento del gasto total, que crece por sobre los ingresos fiscales. Lo anterior ha impactado el balance efectivo, que revela un creciente déficit en los últimos años, avanzando de -0,6% del PIB en 2013 a -2,8% en 2016.

“¿Por qué comenzó a generarse este incremento en el déficit? Ciertamente, el escenario que enfrentaría la economía chilena a partir del 2014 no fue previsto por nadie durante el 2013. Esta se vio expuesta a una desaceleración importante y a una fuerte baja del precio del cobre, afectando de esta manera los parámetros que determinan los ingresos estructurales. Ello incluso motivó un inédito cambio de dichos parámetros, determinados por el Comité de Expertos para el cálculo del balance estructural el año 2015”, señala Carolina Grunwald.

Sin embargo, ese nuevo escenario no trajo consigo una moderación a tiempo del gasto público y se fue registrando un rápido avance de la deuda pública, que si bien el nivel de la misma no es demasiado alto en términos comparativos, se observa que ha avanzado rápidamente en los últimos 10 años, desde 5% del PIB en 2006 hasta 21,7% en 2016.

“Es más, solo durante el último año, la deuda registró una tasa de crecimiento del 24% y estimaciones de la Dirección de Presupuesto dan cuenta que esta cifra seguiría aumentando para ubicarse en torno a 31% hacia el 2020. Ello hace cada vez más probable que se realice una rebaja en la clasificación de riesgo soberano para nuestro país”, asegura la investigadora.

Economistas: “Esta es la primera vez desde que existe la regla fiscal de balance estructural, que una administración heredará una holgura fiscal negativa al próximo gobierno”

En la misma línea, el ex subsecretario de Economía, Tomás Flores, afirma que “era una tradición en los cambios de gobierno que la administración saliente dejase un monto de dinero de libre disponibilidad para que el nuevo gobierno pudiese implementar sus primeras medidas. Esta tradición no se cumplirá en esta ocasión, ya que la administración Bachelet comprometió gastos permanentes para los cuales no hay financiamiento. El próximo gobierno no sólo no tendrá un fondo de libre disponibilidad, sino que además deberá recortar el gasto irresponsablemente comprometido por la administración Bachelet”.

Juan Bravo, investigador de Clapes-UC, agrega que el gasto comprometido será un “tema altamente complejo para la futura administración del color político que sea, ya que no hay espacio para implementar nuevos programas si no se viola la meta de balance estructural propuesta o no se recortan gastos, ambas opciones políticamente muy complejas”.

Bravo recuerda que una situación de holguras negativas se había observado durante la administración de Ricardo Lagos, pero esta se proyectó durante su propio gobierno y se gestionó favorablemente durante el mismo.

“Esta es la primera vez desde que existe la regla fiscal de balance estructural, que una administración heredará una holgura fiscal negativa al próximo gobierno. Me parece que dado el rápido deterioro de la posición financiera neta del sector público en los últimos años, y esta situación de holguras fiscales negativas que recibirá la futura administración, es fundamental que los programas de las candidaturas de quienes aspiran a dirigir el país expliciten claramente sus cálculos fiscales, los costos de las medidas que proponen y cómo van a financiarlo”, señala.

Fuente: ellibero.cl

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