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Las artes marciales vencen al mar y la pelota

El fútbol y la playa son dos grandes iconos culturales de la ciudad de Río de Janeiro. Pero hoy, en la primera jornada de actividades previas al UFC 190, las artes marciales mixtas se tomaron la tradicional atención prestada del balompié o actividades playeras en una tradicional playa de Río.

En Rio de Janeiro, una de las ciudades más futboleras de uno de los países más fanáticos del balompié en el mundo, ni siquiera el voleibol se escapa del poder de los chutes. Ver personas pateando una pelota sobre una alta red en la playa es normal en la Ciudad Maravillosa.

Además, el invierno es una palabra extraña en esta ciudad. Un chapuzón en el mar o una sesión de bronceado también serían buenos panoramas para una tarde como la de hoy. Pero nada de eso se vio en la playa de Pepê, en la zona oeste de la ciudad. Allí, las artes marciales mixtas se tomaron las miradas.

En la playa, un fanático vestido con una polera del Atlético Mineiro y una espectadora con la camiseta del Scratch esperaban ver golpes y no pelotazos. Ambos eran parte de una multitud alrededor de un techado tatami de plástico.

Todos allí esperaban ver figuras del MMA (sigla de las artes marciales mixtas) en una exhibición de entrenamiento de peleadores participantes en el UFC 190, evento de la entidad Ultimate Fighting Championship que exhibirá enfrentamientos de diversas categorías de peso (desde peso paja femenino hasta peso pesado masculino). El choque más importante será la disputa por el cinturón peso gallo entre las invictas Ronda Rousey (11 victorias), defensora del título y actriz de películas de acción, con la anfitriona desafiante Bethe Correia (nueve victorias).

El peso pesado holandés Stefan Struve, el peleador más alto de todo el UFC por sus 2,13 metros, exigía una fuerza sobrehumana de un miembro de su staff. Pequeño ante el gigante conocido como Skyscraper (rascacielos, en inglés), podría caerse por las patadas si no pusiera toda su fuerza en las protecciones acolchadas de sus brazos.

Cuando llegaron los  peleadores brasileños Maurício Rua (alias Shogun) y los gemelos Antonio Rodrigo y Antonio Rogério Nogueira (alias Minotauro y Minotouro), la gente gritaba. Sobre el ring, miraban atentamente sus ganchos, rodillazos o derribos en el tatami. La salida de cada uno era un desfile de fotos con admiradores, poses de pelea para las cámaras e intercambio de sonrisas.

Pero la principal atracción del evento es la pelea entre la estadounidense Ronda Rousey y la brasileña Bethe Correia. Ambas están invictas (11 y 9 victorias, respectivamente) y la anfitriona quiere arrebatarle el título de peso gallo a la norteamericana en su país natal. Correia, la primera en entrenar, aumentó el furor ya instalado al pisar en el tatami. Desplegando toda su simpatía, Bethe intercaló directos y saludos con sus manos a los cuatro lados del recinto.

Mirando hacia el público, la peleadora dio un recado a las  mujeres que quisieran dedicarse al deporte. “Les digo que no se rindan, que pueden hacerlo. A mí me dijeron que no podría lograrlo, pero lo hice después de mucho esfuerzo. ¡Ustedes pueden!”, dijo Bethe, ganándose aplausos. El asedio de los fans fue intenso a su salida, a quien atendió deteniéndose varias veces.

Sin embargo, la principal pelea tenía una estrella mayor. Y esa no era Bethe, sino Ronda Rousey. La organización del evento dejó lo mejor para el final. La rubia estadounidense, figura de la disciplina y actriz en las películas de acción Los Indestrucibles 3 y Rápidos y Furiosos 7, fue recibida como una superestrella.

ía una estrella mayor. Y esa no era Bethe, sino Ronda Rousey. La organización del evento dejó lo mejor para el final. La rubia estadounidense, figura de la disciplina y actriz en las películas de acción Los Indestrucibles 3 y Rápidos y Furiosos 7, fue recibida como una superestrella.

Al son de cumbia, la norteamericana cinturón negro en judo desató los primeros gritos enloquecidos en su calentamiento y comenzó su rutina de entrenamientos mostrando por qué fue medallista de oro en el judo de hasta 70 kilogramos en los Panamericanos de Rio 2007, plata en el Mundial de la disciplina en ese año u bronce en los Juegos Olímpicos de Pekín, en 2008. Una y otra vez Rowdy derribó y sometió a su sparring, despertando el frenesí de todos. Curiosamente, los gritos más potentes venían de las mujeres en el público.

Tras sacar una y otra prenda (aumentando más y más los alaridos), quedando con un pantalón apretado y sostén deportivo, Rousey concluyó su práctica en directos, cruzados y ganchos de boxeo. Rowdy parecía ser más local que su contrincante, pues hasta un niño se subió al tatami con un judogi (atuendo de judo) y un lápiz, ganándose un autógrafo y un abrazo de la ídola.

“¡Ronda, Ronda, Ronda!”, repetían una y otra vez los brasileños. Ellos ahora viven un dilema: Bethe es local, invicta y tendrá el gran enfrentamiento de su carrera hasta ahora, mientras que Rousey es la gran figura femenina de las artes marciales mixtas a nivel mundial. Hasta ese punto puede llegar el deporte en Brasil, un país donde el UFC 190 es un evento de tal magnitud que también moviliza un arsenal de medios nacionales.

Está por verse cuál de las dos se quedará con el cinturón, y cómo se reflejarán los entrenamientos de todos los peleadores en los enfrentamientos del sábado en la noche.

 

Fuente: La Tercera.

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