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Las inquietudes de la nueva dupla del vóleibol playa chileno

Gaspar Lammel y Vicente Droguett representarán a Chile en los Juegos de la Juventud, en Argentina. Con 18 años apuntan a ser el recambio, aunque la universidad se cruza.

En el parque de Peñalolén, con reggaetón de fondo y dos canchas de vóleibol playa con al menos 20 personas usándolas, se destacan dos jóvenes con el uniforme de la selección chilena. “¡Salta, salta! ¡Pega fuerte! De nuevo. ¡Todo de nuevo!”, grita Felipe Gómez, entrenador de Gaspar Lammel (18) y Vicente Droguett (18). Con arena aún en sus cuerpos y cansados, los heredos de los Grimalt atienden a La Tercera.

La dupla tiene puesta su mira en los Juegos Olímpicos de la Juventud, del 6 al 18 de octubre en Buenos Aires. Para eso se prepararon durante 12 días en Santa Mónica, California, cuna de la disciplina. Allá trabajaron junto a las parejas de Estados Unidos y Brasil.

“Son dos selecciones muy potentes. Participan en los mejores campeonatos y en el Mundial expusieron un gran nivel”, dice Lammel. “En Estados Unidos, a diferencia de Chile, no hay que buscar gente para jugar. Muchas personas están entrenando en la playa. Además, las dos duplas son las mismas que competirán contra nosotros en Buenos Aires”, explica Droguett.

Respecto a sus expectativas en Argentina, no hay lugar a análisis muy tibios.“Esperamos la mejor posición posible, pero vamos por el primer lugar o si se puede alguna medalla”, explica Lammel. Mientras que el técnico Gómez agranda la expectativa: “Ellos ya entraron a la historia del vóleibol. Decir que estoy orgulloso de sus rendimientos es poco. Dejaron el colegio y han sacrificado mucho. A los Juegos no vamos a pasear ni por selfies, vamos por el oro”.

Base para apostar el éxito hay bastante: acaban de adjudicarse la cuarta etapa del clasificatorio sudamericano de Ecuador. “Nos ayudó mucho el tiempo que llevábamos juntos, porque conocíamos nuestras pifias y qué teníamos que hacer en ciertos momentos de cada partido. En semifinales jugamos contra el local y la barra fue muy agresiva. Después del juego nos querían hasta pegar”, cuenta Droguett, emocionado y orgulloso.

Alternativa urgente

El primer gran obstáculo de la dupla se vivirá el próximo año, cuando deban decidir si ingresan o no a la universidad. Ambos dejaron sus colegios y rindieron exámenes libres para privilegiar sus entrenamientos; en los próximos días deberían recibir los resultados de su desempeño académico.

Vicho Droguett sueña con poder dedicarse exclusivamente al deporte, pero sabe que ese realidad no es posible en Chile: “Los primos Grimalt se pasan compitiendo uno o dos meses durante el primer semestre y en el segundo toman clases en la UNAB. Si me va bien en la PSU, esa es una opción. Poder vivir del deporte sería un sueño, pero es muy difícil acá”.

Lammel coincide. Aunque piensa en estudiar, quiere seguir en el vóleibol. “Quiero dar la PSU este año. Me gustaría entrar a una universidad. Tengo ganas de estudiar, pero obviamente que también de jugar. Me gustaría poder hacer las dos cosas”, explica, con cierta resignación.

En Chile cuando se habla de vóleibol playa, ineludiblemente se hablará de los primos Esteban y Marco Grimalt, quienes han representado al país en todo el mundo, incluso ganando una fecha del circuito mundial en Japón. Son un espejo muy cercano para Lammel y Droguett.

“Primero me subieron a mí a entrenar con la adulta y quedé sorprendido con los primos. Son muy profesionales, abiertos a corregirte, enseñarte y transmitirte la experiencia. Fomentan mucho la competencia interna, porque eso les ayuda a ellos y a todos en verdad”, cuenta Vicente.

Ninguno de los dos le teme a convertirse en los herederos de los Grimalt, pero no se apresuran en asumir la responsabilidad. “Quizás nos hemos acercado a los primos. En partidos ha estado peleado, nos ha ido bien y en ese sentido, quizás podríamos ser el recambio. Igual, no quiero decir nada que no pueda cumplir”, expresó Vicente y complementó Gaspar sin tanto convencimiento aún: “Creo que sí. Como somos los que partimos el proceso Sub 17, deberíamos ser el recambio. Pero lo único que sé, es que daremos todo de nosotros”.

En relación a la proyección que se ven como dupla, Vicente tiene claro lo que han logrado y hacia donde apuntan: “Con dos años jugando juntos, hemos ganado un Sudamericano y jugado muchas fechas del circuito adulto y un Mundial en China. Obviamente que nos proyectamos, pero hay que ir viendo qué pasa en lo deportivo y también en lo educacional. Pensamos en el Panamericano de Santiago 2023 y por qué no en unos Juegos Olímpicos adultos”.

 

 

FUENTE: LA TERCERA

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