Nacional Pais Política

Los países que le han permitido acceder al mar sin soberanía a Bolivia

Perú, Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay han ofrecido enclaves, puertos y zonas francas para Bolivia, pero ninguna de estas opciones se ha establecido como una vía prioritaria para La Paz.

“En marzo de 1879, Chile invadió Antofagasta y nos sometió al encierro más largo e injusto de la historia de la humanidad. En marzo de 2018, Bolivia pide justicia en Corte Internacional de Justicia (CIJ), para volver al mar con soberanía y dignidad”. Fueron las palabras emitidas por el Presidente boliviano, Evo Morales, el pasado jueves a través de su cuenta de Twitter, cuando faltaban días para los alegatos ante La Haya, que comenzaron esta mañana.

En la instancia, Chile sostiene que no existe fundamento jurídico para la demanda boliviana ya que el país nunca ha asumido una obligación de negociar, ni en un tratado ni en declaraciones unilaterales. Además, el equipo jurídico plantea que tampoco se podría decir que por escuchar a Bolivia ha surgido una obligación jurídica. Pero aunque la demanda boliviana busca demostrar la existencia de dicha obligación de negociar, la narrativa de las autoridades ha apuntado denunciar que Chile habría sometido a Bolivia a un “bloqueo” con respecto a su salida hacia la costa. Sin embargo, aunque la mayor parte de los bolivianos apoya que se concrete una salida al mar, el Océano Pacífico no es ni la única ni la más factible de las opciones. “¿Por qué nos esforzamos tanto allá en algo tan difícil, si acá lo tenemos tan fácil? Es una cosa que el común de la gente siente”, expresó a Emol un reconocido abogado boliviano residente de Santa Cruz de la Sierra, que prefiere mantener su nombre en reserva, y que explica que, en esa zona, la aspiración apunta hacia el Atlántico.

La alternativa en Puerto Busch Para salir hacia el océano opuesto al Pacífico, Bolivia ha recibido varios ofrecimientos, siendo quizás el más importante el de Puerto Busch, un puesto militar boliviano ubicado en el extremo este del país, dentro del departamento de Santa Cruz. Con 48 kilómetros soberanos de la ribera del río Paraguay, el territorio ofrece la entrada al cauce que conecta después con el Paraná para desembocar en el Océano Atlántico. Desde ahí actualmente salen barcazas que exportan soya, una de las principales economías de la región.

La particularidad de esta opción es que desde ahí la producción puede ser exportada sin depender de un puerto de reembarque en otro país. Pero para concretarla, es necesario dragar el río, debido a que la mayor parte del terreno es pantanoso, además de construir un puerto. Según el académico de la U. Católica de la Santísima Concepción, Andrés Medina, lo que muestran las fotografías del lugar es “un muelle insignificante, una construcción mínima. En la práctica, es una inversión cero para aprovechar casi 50 kilómetros que les permitirían efectivamente poder salir con una navegación fluvial hacia el Atlántico”.

La iniciativa de construcción del puerto estaba incluida inicialmente en el programa de Gobierno de Evo Morales, pero a la fecha no se ha concretado, a pesar de que se trata de una propuesta especialmente atractiva para la zona debido a su relevancia en materia económica y su alto nivel de producción agrícola. “Para exportar, nosotros tenemos que atravesar el continente: Un productor tiene que sacar su producción hasta Arica y subirla al barco. Imagina el ahorro del costo de transporte si salimos a la frontera con Brasil a Puerto Busch. Esto lo tenemos por tratado, no necesitamos pedirle permiso a nadie. ¿Por qué se pelea tanto eso de allá y no esto?”, agrega el abogado cruceño.

Para el historiador y analista internacional, Patricio Gajardo, la demora en la concreción de un puerto se debe a que el trayecto hasta el mar por esa vía podría tomar más de cinco días, y a que “los porcentajes de exportación quizás no resultan rentables como para ser más competitivos que Arica”, que es por donde hoy exporta principalmente Bolivia. “Si efectivamente la zona oriente de Bolivia se desarrollara de manera más potente, ciertamente que Puerto Busch sería una alternativa interesante de salida hacia el Atlántico, siempre que se abriera el marco institucional adecuado”, complementa. Un punto interesante es que en la zona se encuentra el Cerro Mutún, una superficie de 75 kilómetros cuadrados que es una de las reservas de hierro más grandes del mundo. “El puerto y la extracción de hierro en Mutún son dos proyectos que tendrían que ir en paralelo, porque no vamos a sacar el hierro para llevarlo a Arica. Esos son nuestros anhelos de hace cien años y que no se llevan a cabo porque este gobierno es muy centralizado y no le interesa desarrollar el oriente”, afirma el abogado.

Los otros tratados Pero además de esa vía, acuerdos con Brasil, Paraguay, Uruguay y Argentina han ofrecido alternativas a Bolivia para acceder a una salida preferente hacia el Atlántico. En Uruguay, se han generado las instancias para concretarla a través de una zona aduanera en Montevideo y de un depósito en Nueva Palmira, este último concretado en 2010.

El ofrecimiento más reciente fue hecho por el ex Presidente José Mujica, que anunció en 2015 que La Paz saldría al mar por el puerto de Aguas Profundas, en Rocha, donde Bolivia debía definir las condiciones bajo las cuales quería participar, según informó ese año el viceministro de Comercio Exterior, Clarems Endara, a medios locales. Paraguay, en tanto, garantizó a Bolivia libre tránsito por Puerto Villeta a través de un Tratado de Paz en 1938, una vez finalizada la Guerra del Chaco. Además, en 1994 concesionó cerca de 6.500 metros cuadrados de terreno para instalar una zona franca. Por otra parte, Argentina también dio a Bolivia una zona franca de casi 55 mil metros cuadrados en el puerto de Rosario en 1969, y Brasil ratificó en 2015 un tratado de 1990 para entregar acceso a un “depósito franco” en el puerto de Paranaguá. Todas esas opciones no se han desarrollado de manera prioritaria.

Al Pacífico por Perú Emblemática fue la suscripción del convenio “Boliviamar” entre los presidentes Alberto Fujimori, de Perú, y Jaime Paz Zamora, de Bolivia, en 1992, que estableció la cesión de un enclave de 5 kilómetros de playa cerca del puerto de Ilo, zona que no implicaba soberanía y que tampoco fue desarrollada por sus altos costos operacionales. “El gobierno del Perú le dio un trato preferencial a Bolivia para sacar productos por Ilo, y no es que todas estas iniciativas hayan fracasado, porque sigue habiendo comercio con tasas preferenciales o incluso francas. El tema tiene que ver con la lógica de la soberanía”, explica a Emol el académico de la Facultad de Derecho de la U. de Santiago, Cristóbal García-Huidobro.

“Lo que pretende Bolivia en este caso es obtener un territorio y mar soberano, cosa que en ninguna de estas circunstancias se satisface. Lo que le han ofrecido son vías de comercio franco, pero no mar con soberanía”, añade. Para el académico de la Región del Biobío, Andrés Medina, Bolivia “nunca ha trabajado por tratar de concretar una construcción que les permita considerar alguna de estas opciones como una alternativa válida: Ellos se han concentrado, y tengo la percepción de haberlo leído así desde los años ‘50, en la situación del Pacífico”. Y hace un matiz. “Normalmente han hablado de una ‘salida al Pacífico’, lo que no dice mucho. Recién hoy leímos al Presidente boliviano plantear por Twitter lo que es su petición de fondo: En términos de objetivo político exterior, lo que quiere no es salir al mar, sino recuperar Antofagasta”, finaliza Medina.

Fuente: Emol.com

Escribir un comentario

A %d blogueros les gusta esto: