Nacional Pais Política

Marcelo Mena, el “regalón” del bacheletismo que desencadenó la peor crisis política del tramo final del Gobierno

El respaldo de Bachelet al rechazo del proyecto Dominga dejó en mal pie al titular de Hacienda, cuya eventual salida del gabinete fue el tema que marcó el miércoles 30. En contrapartida, el titular de Medio Ambiente sigue gozando de un status privilegiado en el gobierno. Es muy cercano a Ana Lya Uriarte y pese a que hoy es promotor de la “cero emisión”, en el pasado defendió la instalación de una termoeléctrica en Bulnes.

El rechazo del proyecto minera Dominga dejó al descubierto una inédita pugna entre los ministros de Medio Ambiente, Marcelo Mena, y de Hacienda, Rodrigo Valdés, donde la Presidenta Michelle Bachelet intervino en favor del primero, dejando en pésima situación al jefe de las finanzas públicas.

Esa decisión generó la peor crisis política del tramo final del gobierno, y llevó a Valdés a evaluar su renuncia ante la Mandataria -tras el consejo de varios cercanos-, la que se intentó contener tras intensas negociaciones de la Nueva Mayoría. En el oficialismo se le transmitió al ministro de Hacienda que su eventual salida significaría un “golpe de gracia” al gobierno en sus últimos meses, y que podría provocar efectos macroeconómicos para el país. Asimismo, se le hizo ver que si abandonaba el gabinete se le culparía de un eventual triunfo de Sebastián Piñera en las elecciones de noviembre. Por eso, se le habría manifestado que si su decisión era indeclinable que esperara hasta diciembre, cuando estuviese aprobada la Ley de Presupuesto y resuelta la presidencial. Otras voces, en cambio, le aconsejaban a Valdés renunciar, desestimando los argumentos anteriores.

La crisis comenzó el pasado lunes 21 de agosto cuando el Consejo de Ministros, en votación dividida, rechazó el proyecto Dominga, que invertiría US$.2500 millones y generaría 10 mil empleos en la comuna de La Higuera, Región de Coquimbo, y el ministro de Economía, Luis Felipe Céspedes, cuestionó el escaso plazo que hubo para tomar una decisión.

La fallida promesa del ministro Mena de que Dominga se votaría tras las elecciones

Ello, ya que el ministro Mena notificó recién el viernes anterior a sus colegas que se reunirían el lunes a las 7:30 de la mañana para adoptar la decisión final sobre el proyecto. El apuro se debía a que el gobierno temía que ese día el titular del proyecto, Andes Iron, invocara el “silencio administrativo” -por no haber un pronunciamiento de la autoridad en un lapso de tiempo- y darlo por aprobado.

Ese procedimiento, sin embargo, parecía ser desconocido por el propio Mena, según afirmó en una entrevista en la radio Infinita el 14 de julio: “Típicamente un proyecto reclamado minero se demora más menos un año desde que fue rechazado/aprobado para ser resuelto en Comité de Ministros. Eso porque no es fácil, hay que levantar mas antecedentes, hay que resolver recursos bien largos, y hay otras instancias judiciales que tenemos que asegurarnos que todo lo que hagamos sea a prueba de bala, y estamos pensando en el segundo semestre, pero dentro de este gobierno“.

Incluso, reiteró que la decisión “no será en el corto plazo” (…) “Estamos pensando no causar y estresar el sistema de evaluación ambiental frente a otras cosas que puede influir, y creemos que es mucho más razonable que sea después de la elección, porque no es bueno que veamos esto en un contexto electoral”.

Marcelo Mena se convirtió en el vocero del rechazo de la iniciativa, alegando razones ambientales, pero el subsecretario de Hacienda, Alejandro Micco, criticó la decisión y tras varios días de silencio, el ministro Valdés acusó que “algunos no tienen el crecimiento dentro de sus prioridades”.

Bachelet, entonces, entró en escena y este martes en una actividad pública en Curicó  junto al ministro Mena -a quien pidió que sentaran a su lado-, espetó a la “gente que cree que si uno se preocupa del medio ambiente, la economía no va a seguir creciendo”, dejando en pésima situación al titular de Hacienda.

Otra muestra de su respaldo fue que al siguiente día de la polémica votación, Bachelet invitó a Mena a su gira internacional por Centro América y el Caribe, y el miércoles 23 firmó un memorándum de entendimiento en materia de medio ambiente con el gobierno de Honduras (en la foto).

Marcelo Mena, el “gerente del aire” de Ana Lya Uriarte y “regalón” del bacheletismo

Pero, ¿quién es el desconocido y recién asumido ministro de Medio Ambiente -marcó 24 puntos de conocimiento en la última Adimark-, que tiene en jaque al poderoso ministro de Hacienda?

Mena, quien se ha convertido en un “regalón” del bacheletismo, no proviene del mundo de la política, sino que del científico y académico, aunque tiene una especial cercanía con la jefa de gabinete de Bachelet y ex ministra de Medio Ambiente, Ana Lya Uriarte.

El ingeniero civil bioquímico, MS y Ph.D en ingeniería ambiental de la Universidad de Iowa y con un postdoctorado en el MIT, ha estado vinculado durante varios años al Centro de Sustentabilidad de la Universidad Andrés Bello, de la que era su director antes de asumir como subsecretario de Medio Ambiente en marzo de 2014.

En la campaña presidencial de 2013 apoyó a Andrés Velasco, pero tras las primarias se enroló en el comando de Bachelet: “Soy un agradecido de Andrés Velasco porque se la jugó por mí cuando nadie me conocía en el mundo político. Pero la verdad es que soy más de izquierda que él, absolutamente del equipo de la Nueva Mayoría y completamente fiel a la Presidenta”, dijo Mena en 2015.

Su anterior paso por el primer gobierno de la Mandataria fue muy breve, ya que la entonces ministra Uriarte le inventó el cargo de “gerente del aire” en diciembre de 2009, pero renunció tras 60 días y volvió a la Universidad Andrés Bello.

“Mi decisión de cambiarme a la universidad es algo personal, porque no creía poder lograr los objetivos del cargo”, dijo en esa ocasión; y Ana Lya Uriarte aseguró que seguían teniendo “una relación muy fluida” y que el científico había querido volver a su “verdadera vocación” académica.

Tal amistad llevó a Mena a invitar a su ex jefa a inaugurar el año académico de los alumnos de Ecoturismo e Ingeniería Ambiental de la universidad en marzo de 2010, recién salida del gobierno.

Según publicó El Mostrador, el ministro Mena “siempre actúa coordinado” con la jefa de gabinete de Bachelet, a diferencia de su antecesor Pablo Badenier (DC). Además, se juntan regularmente, ya que tienen en común un grupo de amistades del sector medio ambiental. Por eso, Marcelo Mena es considerado una especie de “cuadro” de Uriarte en el Gobierno.

El defensor de la “cero emisión” y el “comercio justo” que asesoró una termoeléctrica en el sur

Antes de asumir la subsecretaría en marzo de 2014, Mena se había convertido en un referente en temas de contaminación ambiental, del uso de la bicicleta, el reciclaje y del cambio climático.

A mí me han amenazado en varias oportunidades. Son sectores que piensan que los afecto con mi trabajo al exponer los problemas medioambientales que causan”, dijo en una entrevista a una revista de la U. Andrés Bello en abril de 2013.

El café que le gusta tomar debe ser cultivado sin tala de bosques, “bajo el cobijo de árboles, con un proceso de comercio justo y orgánico”. En su Iphone le gusta escuchar música independiente, no comercial,  y promueve dejar el auto en casa para evitar contaminar y hacer viajes cortos a pie en vez de usar el vehículo.

“La huella de una casa tiene mucho que ver con los patrones de uso del automóvil que se tienen en los hogares”, decía en una entrevista en septiembre de 2013.

Sin embargo, en ese mismo período fue duramente cuestionado por haber sido asesor ambiental de la termoeléctrica “El Campesino”, en la comuna de Bulnes, en el Biobío.

Mena trabajó para la compañía Australis Power que invertirá US$1.300  millones en dos centrales de gas natural licuado y un terminal flotante de regasificación.

Quien se opone a esta central lo hace porque es fácil sembrar la duda, porque estamos en un momento ambiental particular donde la gente se acuerda de las imágenes del humo y las cenizas que han visto en las carboneras de la región, pero eso no es así, y la oposición se ha desinflado un poco cuando les decimos realmente en qué consiste esta central“, dijo en defensa del proyecto en agosto de 2013.

Incluso, los detractores del proyecto energético -que fue aprobado ambientalmente en agosto de 2016 con 10 votos a favor y uno en contra mientras Mena era subsecretario de Medio Ambiente-, acusaron que tenía “conflicto de interés” como autoridad y ex asesor. (Ver video)

También denostaron el informe de emisiones que hizo, ya que habría confundido la calidad del aire de Chillán, actualmente zona saturada, con la de Bulnes, que es una localidad rural.

“Además, queda en evidencia el fraccionamiento del terminal y la termoeléctrica, que fueron presentados por estudios de impacto ambiental separados al servicio de evaluación, lo que constituye una ilegalidad”, señaló la agrupación Bulnes sin Termoeléctricas.

En junio pasado, el Tercer Tribunal Ambiental de Chile, que sesiona en Valdivia, rechazó la reclamación presentada por el comité “Bulnes sin Termoeléctricas, mediante la cual esta agrupación buscaba impugnar la aprobación de la central termoeléctrica.

Fuente: ellibero.cl

Escribir un comentario

A %d blogueros les gusta esto: