Deportes

Nicolás Massú se refiere al recambio en el tenis chileno

En el día en que se cumple exactamente un lustro de su retiro de las canchas y del definitivo ocaso de la generación dorada del tenis criollo, el capitán del equipo chileno de Copa Davis atiende a El Deportivo desde Nueva York. Y hace recuento.

El 27 de agosto de 2013, en un abarrotado salón de conferencias del Hotel W de Santiago, el mejor deportista olímpico chileno de todos los tiempos (doble medallista de oro en Atenas 2004) anunciaba, entre lágrimas, su retiro de la actividad profesional. Un adiós que marcaba además el fin de la época más esplendorosa del tenis nacional una vez consumadas las partidas de Marcelo Ríos (en 2004) y de Fernando González (en 2012).

Hoy, cinco años después de aquel día y desde Flushing Meadows, Nueva York, una de las grandes mecas del tenis mundial donde esta jornada arranca el Abierto de Estados Unidos, Nicolás Massú (38) conversa distendidamente con La Tercera sobre su adiós y la historia de un recambio imposible.

¿Cómo recuerda su adiós?

Recuerdo que se cerró un ciclo. Desde los cinco años había soñado con ser tenista y anuncié mi retiro con 33. Era una vida dedicado a este deporte. Pero la vida del deportista es corta y hay que aprovecharla al máximo. 33 años en una vida normal es ser joven, pero en deporte significa entrar en la etapa final. Y nadie está preparado para retirarse. Uno puede saber que se acerca el final, pero tomar la decisión es complicado.

Al deportista también le cuesta acostumbrarse a esa normalidad después del retiro…

Totalmente. Para mí es muy difícil estar quieto. Me gusta tomar aviones, no me cansa. Hay jugadores que se retiran del tenis y se alejan años de la actividad; algunos vuelven y otros no vuelven más. Y hay una tercera opción, la que yo tomé: seguir ligado a la actividad desde el mismo día que me retiré.

¿Y se puede disfrutar como entrenador del triunfo igual que como jugador?

La felicidad de un triunfo siempre es enorme. No es igual porque antes todo giraba en torno a mí. Y hoy día como entrenador uno tiene que tener la capacidad de saber que los protagonistas son los jugadores, que uno ya no es la prioridad. Pero me sigo esforzando para aprender. El gran error que se comete es pensar que uno automáticamente va a ser un gran entrenador por haber sido un buen tenista. Eso lo aprendí pronto. Y me he seguido preparando porque quiero ser uno de los mejores entrenadores del mundo. Y todo lo vivido me va a servir. Empecé a trabajar a los 11 años y desde los 11 años tuve sicólogo. El tenis es un deporte en que la cabeza tiene que estar bien preparada desde niño. Esa fue una de las fortalezas de mi carrera, la parte mental.

¿Esa fortaleza sicológica suya contribuyó a cambiar la mentalidad del deportista chileno?

Ojalá que haya ayudado. Mira, a mí me inició en el tenis mi abuelo materno. Los papás de mi mamá estuvieron en la II Guerra Mundial, en los campos de concentración de Auschwitz, con todo el dolor que eso conlleva. Sufrieron la muerte de familiares, un pasaje de la historia que fue terrible. Y se escaparon a Chile y llegaron sin nada. Mi abuela hasta el día de hoy, con 92 años, tiene marcados los números en el antebrazo. Y mi abuelo, que empezó a jugar tenis con 40 años, fue quien me metió y me inculcó lo importante que era luchar. Con ese ejemplo, cómo no iba a tener yo el coraje suficiente para levantarme de un momento difícil o una derrota. Lo de mis abuelos sí que eran problemas de verdad. Eso sí que era ganarle a la vida. Y crecí con esa mentalidad. Y eso también te demuestra que en Chile sí que se puede. Yo salí de una ciudad, Viña del Mar, donde no había un espejo en el que mirarse. Pero hoy día los niños saben que sí que se puede, que hay deportistas que salieron de Chile, que son de regiones y que llegaron a la cima. Trabajando y creyendo. Muchas veces en Chile creemos que todo es difícil, que estamos lejos de todo, que no se puede. Pero sí se puede. Está demostrado. Así que si yo contribuí a hacer llegar el mensaje de que los chilenos pueden ser los mejores, estoy feliz.

Su retiro marcó el fin de la era dorada del tenis chileno

Bueno, son generaciones, son momentos. Hay veces que coinciden jugadores más o menos de la misma edad. Marcelo es cuatro o cinco años más que Fernando y que yo, y abrió el camino. Cuando Marcelo era número 1 del mundo tenía 22 años y Fernando y yo teníamos 18, y obviamente lo que pasó en el tenis durante esos 15 años consecutivos entre Ríos, González y yo fue algo único. Es difícil que en un país de 17 millones de habitantes aparezcan tres jugadores casi de la misma edad. Fue algo increíble. Marcelo se mete número 1 del mundo, y un par de años después nosotros campeones olímpicos y los dos top ten, ganando muchos torneos. La sumatoria de nosotros tres, de lo que hicimos, fue algo espectacular, un momento inolvidable que siempre va a quedar en la historia. Hoy no hay la misma cantidad de jugadores que antes, pero no significa que el tenis no pueda volver a estar ahí, tanto en Chile como en Sudamérica.

¿Un listón demasiado alto?

Son momentos. Fíjate que dentro de lo díficil que es ser tenista en nuestro país, nosotros, en cuanto a jugadores de proyección, estamos dentro de los mejores países. Tenenemos un Jarry con un físico privilegiado que puede jugar en cualquier superficie y está 40 del mundo con 22 años. Tenemos a un Garín que está 150 y acaba de cumplir 22 años. No sé si hay en Sudámerica jugadores con tanta proyección. Hace un año y medio nos estaban preguntando por el recambio. Y el recambio ya apareció.

¿Y cinco años es un lapso corto para un cambio de ciclo?

Es que depende del país. Argentina, España, Estados Unidos, Francia… son países con más población que sacan siempre jugadores. Es difícil contestarte si cinco años es un período largo o corto. Yo creo que en Chile es un mérito, porque aquí cuesta todo más. Es muy valorable cómo siempre en Chile nos las arreglamos para sacar jugadores. Y ahora que tenemos a Jarry y a Garín, hay que empezar a trabajar con los niños el recambio, no esperar a que tengan 30 años. La transición debe empezar ahora para que dentro de 10 años más ese recambio sea automático.

¿Está condenado Jarry, por su físico, a convertirse en un especialista en pista rápida?

Jarry es un jugador completísimo, tiene un tenis distinto. Fíjate, en Sudamérica, Del Potro es un jugador totalmente distinto. Mide dos metros, juega bien. Y Nico tiene un físico muy parecido. Y para los dos metros que tiene es coordinado y es rápido. Y genéticamente los dos metros los tiene muy bien distribuidos. Es un privilegiado y puede jugar en cualquier superficie de la misma manera. Yo no lo encasillaría.

Garín explota pronto y comienza a ir a la baja. ¿Está a tiempo de recuperar su mejor nivel?

Yo le tengo toda la fe del mundo a Christian. Está 150 del mundo y puede demostrar mucho más. Yo veo cómo lo respetan en el circuito porque es un gran juvenil y saben el tenis que tiene. Está a un challenger y medio de los 100. Este año puede terminar ahí. Va bien encaminado. Hay que dejarlo tranquilo y no presionarlo porque va en un ascenso normal.

¿Le seguiremos viendo como capitán del equipo de Davis?

Lo que siempre he soñado es llevar a estos chicos al grupo mundial. Y lo voy a tratar de cumplir.

 

 

FUENTE: LA TERCERA

Escribir un comentario

A %d blogueros les gusta esto: