Opinión

Piñera 3.0: siete claves

Por Gonzalo Blumel. La campaña será con los partidos y movimientos independientes afines a Chile Vamos, es decir, tendrá un sello institucional y colectivo. La buena política se hace desde las instituciones.

Parto con una aclaración: como director ejecutivo de la Fundación Avanza Chile, creada en 2014 por el ex Presidente Piñera, escribo esta columna desde la cercanía pero con convicción. Vale precisar el punto para que los lectores sepan con transparencia el ángulo desde el que se escribe.

El martes el ex mandatario dio el puntapié inicial a su campaña presidencial. En un marco plagado de simbolismos republicanos, nada menos que el Museo de Historia Natural, dio un discurso del cual se desprenden algunas claves de lo que será su programa presidencial.

Primero, hoy tenemos un mal Gobierno. No sólo por sus malos resultados: el país casi no crece ni crea empleos, y las pensiones, la salud y la calidad de la educación no avanzan. Lo central es la rotunda reprobación ciudadana que experimentan, con un rechazo a su gestión y reformas que ya lleva años fluctuando entre el 50% y el 75%. Evidentemente no es el Armagedón, pero no es trivial que la percepción de estancamiento haya llegado a niveles record en el último tiempo.

Segundo, este año enfrentaremos una verdadera encrucijada: la elección presidencial mostrará nítidamente dos caminos, uno que buscará profundizar o radicalizar el rumbo actual (Nueva Mayoría y Frente Amplio) y otro que propondrá enmendarlo. Es decir, continuidad versus cambio. Ambas alternativas parten del mismo punto, el Chile de hoy, pero llegan a puertos de destino muy diferentes.

Tercero, la alternativa que encabeza el ex Presidente Piñera propone retomar aquellas materias más urgentes para la

ciudadanía: volver a crecer y crear empleos; hacer de Chile un país más seguro; hacerse cargo de una buena vez de la calidad de la educación y, especialmente, de lo que ocurre en la sala de clases; superar la crisis de la salud; e integrar a los adultos mayores y mejorar sus pensiones. A ello hay que agregar una serie de temas de futuro que han sido completamente olvidados (inmigración, infancia, ciencia y tecnología, ciudades y parques, etcétera).

Cuarto, a diferencia de la Nueva Mayoría se impulsará una campaña limpia y positiva. Ello no significa inhibirse de realizar críticas justas y argumentadas, pero lo central será exponer con nitidez una visión de país, con respeto por los adversarios y apego a los hechos.

Quinto, la campaña será con los partidos y movimientos independientes afines a Chile Vamos, es decir, tendrá un sello institucional y colectivo. La buena política se hace desde las instituciones, alejándose del caudillismo, sin camuflarse ni hacerse el leso con lo que se representa.

Sexto, se enterrará la retroexcavadora. Los países avanzan si ponen todos sus esfuerzos en construir sobre la obra de sus antecesores, corrigiendo errores y profundizando aciertos. Sin embargo, no se avanza si se inicia refundando todo en cada período. Por ello, se desterrará para siempre la lógica de la retroexcavadora, que nunca debió haber surgido. Unidad y diálogo, antes que división y conflictos.

Séptimo, se hablará a los chilenos con la verdad y sin populismos. La política se prestigia si los compromisos que se asumen son responsables y toman en consideración las limitaciones fiscales y políticas a las que se está sujeto. La mejor manera de recuperar la confianza en esta noble e insustituible actividad es prometiendo sólo lo que se puede cumplir y, por cierto, concretando lo prometido.

En definitiva, un programa sincero, optimista, basado en los aprendizajes del pasado, pero con la mirada en el futuro, pensado para una gran mayoría y no sólo para una Nueva Mayoría.

Fuente:pulso.cl

Escribir un comentario

A %d blogueros les gusta esto: