Opinión

Vergonzosa exclusión

Por:  Jacinto Gorosabel

Facultad Economía y Negocios UDD

“No estoy de acuerdo, ni nuestra comisión, ni nuestros expertos, con los liceos de excelencia”, esa era la opinión de la candidata Michelle Bachelet en octubre de 2013. En los poco más de tres años que han transcurrido desde aquella declaración, los alumnos de los 60 Liceos Bicentenario se han destacado en cada región de Chile por sus excelentes resultados en las pruebas Simce y PSU. A pesar de lo anterior, la presidenta Bachelet no ha cambiado de opinión acerca de ellos, tal como lo demuestran la ley que prohíbe la selección y el decreto que exige que los colegios tengan treinta años de existencia para ser reconocidos como de excelencia, entre otros requisitos.

Una de las principales reformas educativas del gobierno del expresidente Sebastián Piñera fue la creación de 60 liceos Bicentenario que siguiendo el ejemplo de los liceos emblemáticos, buscan transformarse en poderosos vehículos de movilidad social y meritocracia. La meta fue replicar los modelos educativos del Instituto Nacional, el Liceo N°1 de Niñas Javiera Carrera, el Liceo de Aplicación o el Liceo N°7 de Providencia en las 15 regiones del país para que no solo los niños y jóvenes vulnerables y de clase media de Santiago tuvieran la oportunidad de educarse con excelencia.

Los indiscutibles resultados académicos de los Liceos Bicentenario reflejan la búsqueda y puesta en práctica de buenos métodos de enseñanza que sumados al compromiso vital de padres, docentes y directivos se traducen en mejores aprendizajes en la sala de clases. Según un estudio de los investigadores Mauricio Bravo y Mauricio Apablaza de la Universidad del Desarrollo, en la última PSU los Bicentenario obtuvieron un puntaje promedio muy superior al de los colegios municipales y subvencionados. En el Simce 2016, ocho de los diez establecimientos municipales que obtuvieron los resultados más altos son Liceos Bicentenario. Y mientras el pasado año, tres liceos emblemáticos perdieron la asignación de excelencia académica, treinta Liceos Bicentenario obtuvieron dicha asignación para el periodo 2016-2017.

Si la excelencia de los Liceos Bicentenario ha sido comprobada en cada prueba Simce y PSU de los últimos años, entonces ¿por qué se les exige además tener 30 años de vida para ser calificados como establecimientos de excelencia? ¿Dónde están los estudios o los expertos en educación que avalen que solo después de tres décadas un colegio puede llegar a la excelencia académica? No hay que ser muy perspicaz para darse cuenta que la razón de ser de este caprichoso requisito obedece a la decisión de sacar “por secretaría” a los Liceos Bicentenario de la categoría de excelencia, discriminando arbitrariamente a sus alumnos. Asimismo, parece razonable sospechar que esta vergonzosa exclusión obedece simplemente a que los Liceos Bicentenario son obra del Gobierno de Piñera.

Cerrar los liceos de excelencia, sean Bicentenario o emblemáticos, significa cerrar a miles de jóvenes vulnerables y muchos de regiones, la oportunidad de mejorar -por sus propios méritos- su calidad de vida y la de sus familias. Sin embargo, se equivocan quienes creen que con la llamada Ley de Inclusión y el mencionado decreto terminaron con la selección por mérito. Hoy más que nunca los chilenos anhelan una sociedad donde exista efectiva igualdad de oportunidades y donde se premie el esfuerzo personal con más movilidad social. Y precisamente esas son las puertas que abren los Liceos Bicentenario para sus alumnos, las mismas que lamentablemente hoy quiere cerrar el Gobierno de la Nueva Mayoría.

Fuente: latercera.com

 

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